Nacido el 1 de abril de 1974 en Cecina (Italia), Bettini presenta a sus 33 años el mejor palmarés de los corredores en activo en pruebas cortas. Actual campeón olímpico, ayer imitó a su compatriota Bugno, el último corredor que ganó dos veces consecutivas el Mundial de ciclismo en carretera. Bugno se impuso en 1991, precisamente en Stuttgart y conservó su corona mundial un año después en España. Bettini, decimocuarto italiano en vestir el maillot arcoiris, dio a su país su victoria número 18 en esta cita.
El ciclista apodado El grillo (no llega por un centímetro al 1,70) embelleció ayer un palmarés brillante que incluye tres Copas del Mundo (2002, 2003 y 2004) y numerosas clásicas (entre otras, una Milán-Sanremo, dos Lieja-Bastogne-Lieja y un par de triunfos en la Vuelta a Lombardía). En las grandes vueltas suma una etapa del Tour de Francia (2000), dos en el Giro (una en 2005 y otra en 2006) y tres en la Vuelta a España (una en 2005, otra en 2006 y la tercera en la finalizada hace una semana, donde preparó su asalto al Mundial). En carreras por etapas, su triunfo más prestigioso lo logró en la Tirreno-Adriático del 2004.
Bettini empezó en el MG (1997), pasó al Asics (1998), que dejó por el Mapei (1999 a 2002) y lleva desde el 2003 en el Quick Step.
El pasado año se sacó en el Mundial de Salzburgo (Austria) la espina que tenía clavada desde que Freire le relegase en el 2001 al segundo cajón del podio en Lisboa. No pudo disfrutar demasiado tiempo del triunfo: a la semana siguiente perdió a su hermano mayor, Sauro, en un accidente de tráfico.
La victoria de ayer le sabe a venganza. Llega después de una semana en la que ha estado en el ojo del huracán. Ayer replicó por partida doble: con un triunfo en la carretera y por boca de su abogado, Guido Marangoni, quien va a recurrir a la justicia para demandar a la ZDF. Esta cadena de televisión alemana le acusó de haber facilitado productos dopantes a su ex compañeros de equipo Patrik Sinkewitz, quien envió un comunicado a la ZDF en el que informaba de que no había mencionado a Bettini como su proveedor de sustancias dopantes.
Además, también emprenderá acciones judiciales contra los responsables del municipio de Stuttgart y los organizadores del Mundial por la «campaña de difamación» contra Bettini al negarse el ciclista a firmar el llamado código ético antidopaje.