Un punto que no tapa los problemas

DEPORTES

El conjunto coruñés perdió el balón y sufrió en defensa tanto por la derecha como por el centro a pesar de que no encajó goles. Arriba faltó sobre todo movilidad

24 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Regular en defensa, mal en ataque y sin balón ni fútbol en el centro del campo. Así fue el Deportivo de Getafe diga lo que diga el marcador, pues la seguridad defensiva fue relativa y sólo la inocencia del rival en ataque evitó que el balón se alojase en la red de Aouate. El lado más débil. La inmensa mayoría de los ataques del Getafe llegaron por su banda izquierda, la que defiende Barragán. Es el costado débil del Deportivo, su punto flaco, y a Laudrup le ha bastado ver dos partidos anteriores para volcar el juego por ese ala. Pablo Hernández recibió siempre con comodidad para controlar y encarar, y eso que sus compañeros lo buscaron con envíos largos, propicios para la anticipación de la zaga.

Por ese flanco entró también como quiso el lateral Licht, que regateó y centró con oposición insuficiente. La banda derecha del Dépor fue un coladero todo el partido a pesar de los ajustes en las coberturas. Tardaron en llegar las adecuadas y cuando aparecieron no fueron las deseadas. Sergio aportó poco y tarde. Lopo también echó una mano, pero se armó un buen lío con Barragán en varias acciones. El Getafe no supo aprovechar los problemas del Deportivo para defender esa zona y cuando se fundió físicamente en el segundo tiempo cambió de banda a Hernández de manera incomprensible. Y el Dépor respiró.

También hubo problemas en la parcela central, tal vez por los intentos infructuosos de Sergio de ayudar a Barragán. Pero sobre todo por la movilidad de los atacantes del Getafe. Uche y Braulio son rápidos y hacen precisamente lo que Lotina pide a sus delanteros sin excesivo éxito: se mueven.

Con su retroceso arrastraron a los centrales a la media, donde Sergio y Juan Rodríguez sufrieron con la maniobra y perdieron balones peligrosos por el exceso de tráfico. Por eso el Getafe encontró vías directas hacia la portería por el medio, con pases rasos para los delanteros, que superaron a Lopo y Coloccini por velocidad, pero que estuvieron romos ante la portería de un bien colocado Aouate. El israelí salvó un par de goles con oportunas anticipaciones.

El atasco de tráfico que tiene el Deportivo en el centro del campo necesita de un jugador con facilidad para distribuir. Podría hacerlo Verdú si retrasase su posición. El Getafe presionó bien la salida del Dépor, que se atoró y regaló el balón con frecuencia. Nadie vio con claridad la salida del esférico, con la limitación añadida de la escasa movilidad de Verdú y Riki. El ataque del Deportivo recordó por su estatismo al del partido contra el Almería, y si los de arriba no se desmarcan es muy difícil conservar la posesión. Y más aún practicar fútbol combinativo.

. Poco se le vio al Deportivo en ataque, pero hay que destacar un remate de Verdú a las manos del portero en el minuto 40. No por el cabezazo, que el catalán debió angular más, sino por la jugada de Lafita en la derecha. Quiebro con el tobillo, recorte al lateral y centro medido a la cabeza de Verdú. Hace años que no se veía en el Deportivo una jugada pura de extremo como la que realizó el aragonés en Getafe.

Si el Deportivo pareció más seguro tras el descanso no fue precisamente por una mejoría clara en su juego, sino por el bajón del Getafe, que con el paso de los minutos fue acusando el desgaste de la Copa de la UEFA (viajó y jugó el jueves). Con todo, los de casa forzaron al final nueve saques de esquina, por uno del Deportivo en todo el encuentro.