Análisis | Desde su debut en el 2004, Óscar Pereiro no ha bajado del décimo puesto de la general, ha ganado una etapa, lució el maillot de líder y es el vencedor moral del 2006
04 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.En el 2004, justo antes de debutar en el Tour de Francia, Óscar Pereiro presumía de su capacidad políglota: «Ahora hasta hago entrevistas en francés». Dos años después su nivel en la lengua de Balzac ha crecido de forma paralela a sus hazañas y su escalada en la clasificación de la ronda gala. En tres años ha demostrado que el Tour es su hábitat natural. Así se explica que en su primer contacto con el asfalto francés, en el verano del 2004, el de Mos concluyera en la décima posición de la general. Ese año, tras varios como profesional, descubrió que el Tour cerraba las carreteras 24 horas antes del paso previsto del pelotón. Y más curiosidades. Pero las múltiples impresiones de novato no le bloquearon las piernas y Óscar cerró su primer Tour por delante de hombres como Christophe Moreau, Floyd Landis u Óscar Sevilla. Y a 22 minutos del intratable Lance Armstrong. Un año más tarde, Pereiro redujo en ocho minutos su diferencia final con respecto al campeón norteamericano. Repitió la décima plaza global a 16 minutos de Armstrong. Pese al mismo resultado, la edición del 2005 hizo popular la figura de Óscar Pereiro entre el público francés. Todos los seguidores vieron como un joven desconocido del Phonak se quedaba sin el premio de su primer triunfo en la meta de Saint Lary Soulan, una línea ubicada en una estación de esquí que hacía infernal los últimos kilómetros. George Hincapié se mostraba más fuerte en los metros finales y Pereiro se consolaba con los restos de la segunda posición. Pero el público francés le reconoció al día siguiente. Sólo unas horas después de exprimirse en las rampas de Saint Lary, el gallego regresaba a los primeros planos de la televisión en una escapada con Xabier Zandio, Eddy Mazzoleni y Cadel Evans. La rabia de fallar el día anterior le dio un plus para imponerse en el esprint de Pau tras 180 kilómetros con perfil de serrucho. Aquel homenaje que Óscar le brindó al empeño y a la insistencia le fue recompensado con el premio a la Combatividad ese año. Sus apariciones en primera línea -tres días después de ganar en Pau llegó cuarto a la localidad de Tours en la escapada del día- le facilitaron el segundo puesto de la Clasificación de la Montaña, por detrás de Mickael Rasmussen. La adaptación definitiva de Pereiro al Tour llegó el año pasado con el segundo puesto final, primero en realidad si se confirma la trampa de Floyd Landis. Óscar no tuvo triunfo parcial en el 2006, pero estuvo muy cerca de conseguirlo en la meta de Montélimar, donde se lo arrebató el alemán Jens Voigt. No obstante, durante varios días el de Mos lució el jersey amarillo. Por todo eso, Pereiro viajó ayer desde Oporto rumbo a Londres (lugar de la prólogo del Tour este sábado) con el convencimiento de ser uno de los cinco mejores participantes de esta edición. Por si acaso lo dudaba, allí estaban para recordárselo numerosos miembros de la peña de Mos, que volverán a ver a su vecino en las etapas de los Pirineos. Mientras tanto podrían seguir el Tour por la pantalla gigante que se estudia colocar en la localidad pontevedresa. Con ese respaldo se fue ayer Óscar Pereiro, que podrá competir tras suscribir la carta antidopaje aprobada por la UCI que introduce una pena económica igual a un año de contrato al que dé positivo en un control. Pereiro no se preocupó por el idioma del documento. Él ya hace entrevistas en francés.