Cuarto palo del Sevilla al Dépor, esta vez con ayuda arbitral

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade A CORUÑA

DEPORTES

KOPA

El gol de la victoria nace de un córner de Palop que no se pitó

20 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Es la crueldad del fútbol. Toda una temporada clamando por un delantero, y el día que aparece y marca se va el partido por dos fallos en defensa. Y toda una temporada exigiendo combinación frente a equipos inferiores, y el día que el Deportivo toca por fin el balón pierde ante un Sevilla de otra galaxia que se llevó el duelo sin hacer nada del otro mundo y con la inestimable colaboración de Teixeira Vitienes. ¡Por fin un delantero! fue el comentario generalizado cuando marcó Bodipo. Esas voleas no se recuerdan en Riazor desde que Makaay se fue al Bayern. E xa chovéu. Pero la alegría por el cañonazo del ariete duró exactamente cuatro minutos, los que tardó el Deportivo en cometer el primer desliz. El segundo, ocho más tarde, y adiós al partido. El Sevilla seguía vivo en la Liga. El conjunto andaluz liquidó por cuarta vez esta temporada a los de Caparrós, esta vez sin merecerlo. Ni rastro del campeón de la UEFA. Ni siquiera el partido de ritmo bajo que le regaló el Deportivo permitió al Sevilla exhibir sus incontables cualidades. Empeñado en utilizar a muchos de los futbolistas que se dieron una paliza de 150 minutos (incluidos los penaltis) el miércoles en Glasgow, Juande Ramos alineó un once que se partió en el campo a la media hora, con distancias kilométricas entre la defensa y la delantera por una línea media que no podía ni caminar. De ese problema físico tan evidente no fue capaz de sacar provecho un Deportivo tan romo como de costumbre en el primer tiempo, y en el que los mejores volvieron a ser -y van muchos encuentros- los centrales (incluido Coloccini). Los blanquiazules no estuvieron suficientemente listos para aprovechar desde el primer momento los ingentes espacios que concedió la retaguardia hispalense, y cuando Sergio o Lopo se atrevieron con buenos pases entre líneas, el equipo se perdió en centros a ningún sitio desde la banda, excepto el de Filipe. Sin fuerza física, el Sevilla se abonó a su calidad, de la que anda sobrado. Los detalles de Kanouté, con un guante en el pie a pesar de su aspecto desgarbado, fueron suficientes para decantar del lado visitante las escasas ocasiones de gol, aunque es verdad que la impecable labor de anticipación de Lopo, muchas veces en el centro del campo, evitó problemas mayores en el área de Aouate. Más discutible es el innecesario aire de superioridad y soberbia de jugadores como Alves, cuya calidad es proporcional a su irrespetuosa actitud con los rivales. Es posible que el brasileño llegase a Riazor con el orgullo herido tras el baile lacerante que le dedicó Riera en la final de la UEFA, pero eso no justifica la colección de malas artes que dejó en Riazor. A Riki lo sacó del campo con un cabezazo durante el salto que desequilibró al deportivista, lesionado al caer mal al suelo. Después se ensañó con Filipe a base de codos y desafió a Andrade con una absurda carga con el hombro, sin balón por el medio. Tan absurda, por cierto, como la zancadilla del portugués, que pudo dejar a sus compañeros con diez en el primer tiempo. El gol de Bodipo alimentó el entusiasmo de una grada volcada hasta entonces con los goles de la Real al Celta. Espectacular el envío de Filipe desde la izquierda e incontestable la volea de Bodipo, de complicadísima ejecución. Y qué ganas tenía el público de ver en acción a un delantero que remata como le viene. Pero el Deportivo pagó caro el error de dejar cabecear a Renato en el área pequeña, y la desastrosa labor arbitral. El segundo gol nace de un balón que Palop había enviado a córner. Con todo el Deportivo protestando, el Sevilla sacó petróleo de otro desajuste defensivo.