Goleó al Manchester y repetirá la final del 2005 con el Liverpool
02 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El Milan buscará revancha frente al Liverpool en la reedición del partido que disputaron en Estambul en el 2005. Será la tercera final en cinco años de un bloque sin fisuras, bien armado en defensa gracias al trabajo de sus mediocentros, a la par que genial en ataque de la mano de Seedorf y Kaká. La oportunidad se le brinda tras arrasar en San Siro a un Manchester desconocido. Ambos libraron un espectáculo en las antípodas del que jugaron la semana pasada, que había sido pleno de velocidad y alternativas. El partido que Rooney se había encargado de remontar en el teatro de los sueños. Para quitarse de encima a su rival, el Milan apeló ayer al gran estado de forma de Seedorf, quien protagonizó los dos tantos de su equipo en apenas 30 minutos. A sus 31 años, el ex madridista pasa por una segunda juventud futbolística. Omnipresente en el ataque italiano y perfectamente situado en el repliegue, en el primer gol cabeceó hacia atrás un pelotazo de Oddo desde el centro del campo. Kaká, en el lugar adecuado, en el momento justo, fusiló a Van der Sar. Poco después, en plena empanada rival, se aprovechó de una pifia entre Vidic y Heinze para llevar el segundo al marcador. El tercer gol, obra de Gilardino a doce minutos del final, selló la clasificación. El Milan arrasó a un Manchester extrañamente anestesiado. Su triángulo mágico, formado por Rooney, Scholes y Cristiano Ronaldo (¡qué fracaso de eliminatoria para el portugués!), nunca entró en juego y el equipo inglés decayó sin remedio. Su defensa, además, tampoco mostró firmeza alguna. Carrick, una sombra que nunca alcanzó a Kaká, y Fletcher sucumbieron sin remedio. Por momentos, resultó un completo paseo militar en el que destacó Gattuso, un futbolista de otra fibra. Se fajó con todo rival que pasó por su zona, anuló a Cristiano Ronaldo y arrancó los aplausos de San Siro. En el calabrés, que acaba de publicar su autobiografía bajo el título Si uno nace cuadrado, no muere redondo , palpita el corazón de un equipo que llegará a Atenas con una cuenta pendiente.