Zach Johnson, el menos fallón

Paulo Alonso Lois
Paulo Alonso REDACCIÓN

DEPORTES

El ganador del Masters de Augusta con la peor tarjeta ?de la historia califica su propio éxito de «surrealista»

09 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El Masters más raro de la época reciente terminó con el triunfo de un «tipo normal, muy normal», mientras los mejores golfistas del mundo encadenaban errores en un campo endiablado por los retoques de los últimos años, el viento, el frío y la dureza de los greens . Así que al propio ganador, Zach Johnson (Iowa City, 1976), le pareció una victoria «surrealista», que igualó los peores resultados en la historia de torneo. Terminó con 289 golpes, uno sobre el par, y dos de ventaja sobre Tiger Woods y los sudafricanos Retief Goosen y Rory Sabbatini. Hasta ayer número 56 del mundo, salta al decimoquinto puesto del ránking. Como él mismo dice, muy pocas cosas en la carrera de Johnson fueron extraordinarias, aunque se coló en el equipo norteamericano que disputó la Ryder Cup en el 2006. Empezó a jugar con 10 años, pasó de puntillas como golfista durante su etapa en el instituto y aceleró su formación en la Drake University, pero casi siempre sin grandes alardes. Como muchos otros jugadores, al saltar al campo profesional en 1998 empezó a foguearse en circuitos para jóvenes, como el Hooters, y de categoría intermedia, como el Nationwide -donde compite este año el santiagués Ramón Bescansa-, en el que fue elegido mejor jugador en el 2003. Sus buenos resultados le hicieron un hueco en el calendario principal estadounidense, la PGA, que disputó gracias al apoyo económico de un puñado de empresarios de Iowa. Junto a ellos se retrató tras su sorprendente triunfo como debutante en el BellSouth Classic de 2004. Ese fue el único título de Johnson hasta su sorprendente triunfo en Augusta. Por el camino, había ido construyendo una sólida trayectoria, pero siempre situado un peldaño por debajo de los grandes jugadores. De hecho, sus buenos resultados se convertían en fracasos en los torneos del Grand Slam. En sus once anteriores presencias en los majors , sólo había pasado cuatro veces el corte, y en la pasada Ryder Cup de Irlanda apenas sumó un punto y medio de los cuatro que disputó. Pero esa solidez que suele mostrar acudió a su rescate cuando casi todos fallaron. Johnson empezó quinto la última jornada del Masters, mientras en el liderato bailaban hasta seis nombres diferentes. Y no prestó atención a los resultados ajenos. «No miré al marcador. No sabía qué pasaba. Hice lo que tenía que hacer, pensar en el juego. Mi cadi, Damon Green, tenía un ojo en la tabla. Adiviné que la ignorancia es, en ocasiones, la felicidad», dijo. No tuvo la presión de saberse envuelto en la lucha por el Masters hasta el hoyo 14, cuando le avisó al fin su cadi. Después, sólo cometió un desliz en el penúltimo hoyo. Doble ganador del US Open y aspirante al Masters hasta el último momento, Retief Goosen define el juego de Johnson con pocas palabras: «Zach ha sido un buen jugador durante mucho tiempo. Golpea la bola muy sólido, muy recto y es muy bueno con el putter . Es lo que necesitas hacer en Augusta».