Un Valencia sin complejos arranca un empate en Londres

La Voz COLPISA | LONDRES

DEPORTES

GERRY PENNY

Silva abrió el marcador y Drogba firmó una igualada que obliga al Chelsea a marcar en Mestalla para seguir en la Champions

04 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

El Valencia sacó su mejor fútbol y sufrió para lograr un empate en Stamford Bridge (1-1), resultado que deja la eliminatoria con ventaja para el equipo español. Los mejores momentos los logró el veinteañero David Silva, que fue la solución y el consuelo para la mermada plantilla valencianista. Con Morientes lesionado y Navarro y Marchena sancionados, el Chelsea esperaba a un rival preparado para aguantar las embestidas de Lampard, Drogba, Shevchenko y Ballack. Pero el cuadro de Quique Sánchez Flores no salió como se esperaba. El Valencia se colocó arriba, con descaro, invitando al equipo londinense a que se atreviera a cruzar sus líneas. Mourinho se vio sorprendido. Albelda y Albiol empujaban a sus compañeros hacia la portería de Cech. Su fútbol era rápido. La pelota circulaba de una banda a otra a toda velocidad, sin dejar que los blues reaccionaran. Y en todo el tránsito, aparecía Silva. El paisano de Valerón se doctoró en Stamford Bridge. Sacó su magia para driblar, hacer gambetas y ver el fútbol con una facilidad pasmosa. No erraba un pase y siempre optaba por la opción más fácil. Obi Mikel, compañero de generación de Silva, se sentía impotente. No podía parar al canario. El Valencia más inglés de toda la temporada hizo callar a los hinchas del Chelsea. Villa, Joaquín y Asier del Horno confirmaron que los visitantes no se conformaban con las tablas. Sus ocasiones eran el anticipo del tanto de Silva. El canario cogió la pelota por el costado izquierdo y desde 30 metros soltó un zurdazo increíble al palo contrario para firmar su segundo tanto en la Liga de Campeones. Los hombres de Sánchez Flores intentaron buscar el segundo gol, el de la tranquilidad necesaria para la vuelta. Pero todas las ilusiones levantinas se desvanecieron en un sólo golpe. Si al principio el Valencia había sorprendido por su descaro, también asombró por fallar en la defensa, la parcela donde los che suelen ser más poderosos. Un fallo de coordinación entre Cañizares y Ayala fue aprovechado por Didier Drogba para poner las tablas en el marcador. A partir de ese momento, el Chelsea empezó a jugar y el público inglés despertó. Los jugadores de Mourinho apelaron a la épica, al más puro estilo británico para adelantarse. Después, el Valencia se agarrotó. Pero aguantó hasta el pitido final y logró un buen resultado para la vuelta, ya que el Chelsea, si quiere sobrevivir, tendrá que marcar en Mestalla.