Fue segundo después de superar a Hamilton en los boxes
18 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Australia abría el telón con mucha expectación después del cambio de cromos y la jubilación de Michael Schumacher. Tras hora y media de carrera los primeros resultados confirmaron lo que ya habían adelantado los test invernales. Que McLaren se ha esmerado para estar a la altura de Fernando Alonso; que Renault ya echa de menos al asturiano; que BMW ha recuperado autoestima con un motor impresionante; que Honda vivirá un año para olvidar; y que Ferrari, sea con Raikkonen o Felipe Massa, será el coche a batir. Tendrán que pasar varias carreras para confirmar las virtudes y defectos de unos y otros, pero lo más llamativo del primer Gran Premio del 2007 fue la pésima arrancada del ovetense. Partiendo de la segunda plaza junto a Raikkonen, Alonso fue arrinconado por el BMW de Heidfeld en la primera curva de derecha, mientras el otro piloto de McLaren, el debutante Lewis Hamilton, alcanzaba la tercera plaza en una arriesgada maniobra por el exterior. Así, Raikkonen dejaba dos pilotos entre él y el bicampeón mientras comenzaba su huida hacia el triunfo en solitario. Sólo Felipe Massa, que salía último por el cambio de motor, animaba la carrera en Albert Park. Ferrari practicaba así las dos suertes clásicas de la fórmula 1: el finlandés rodaba más rápido que nadie y el monoplaza del brasileño practicaba la mayoría de los escasos adelantamientos del estrecho circuito. Alonso apostó por una táctica conservadora. Heidfeld se caía del podio por una mala selección de neumáticos y una carga ligera de combustible. Pero Hamilton resistía. Alonso repostó primero, pero el inglés, tras pasar por boxes, mantuvo la posición por delante del teórico piloto titular (lleva pintado de rojo el pontón superior, por el amarillo de los escuderos). La carrera transcurrió anodina hasta el segundo ingreso en el paddock . Entonces fue Alonso el último en entrar. Lo hizo dos vueltas después de Lewis en las que exprimió como nunca la mecánica de su McLaren. Entre eso y un repostaje más breve logró poner las cosas en su sitio colocándose segundo, pero muy lejos de un Raikkonen que a esas horas ya levantaba el pie camino de su primer triunfo desde China 2005. Todo pudo cambiar con la negligente maniobra de Wurz, que invadió la trayectoria de un David Coulthard que abandonó el circuito por los aires. Las migas de fibra de carbono poblaron la pista pero los jueces descartaron el debut del coche de seguridad en el nuevo año. Su entrada habría liquidado la ventaja de Kimi y dado opciones a Alonso de alcanzar el primer puesto, porque el finlandés no pilota cómodo con el asturiano en el cogote. La adaptación a Bridgestone sigue estando en el fondo de las diferencias entre las dos escuderías favoritas. Malaisia, con su extremo calor, dará un plus de ventaja a Fernando.