El Sevilla cede el liderato en el terreno del Nàstic

La Voz AGENCIAS | TARRAGONA

DEPORTES

Portillo marcó el único tanto de un choque bronco

11 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

El Sevilla sufrió las consecuencias de un equipo que está casi en Segunda División. El desparpajo de quien no tiene nada que perder fue el calvario del líder de Primera, que perdió el liderato en el Nou Estadi. El Nàstic no dio tregua. Salió decidido a complicarle la vida al conjunto hispalense con fútbol de toque, preciso, desterrando el pelotazo como opción rápida. Los tarraconenses cogieron por sorpresa a los sevillanos, muy perdidos en el campo. Juande Ramos rotó al once titular, debido al compromiso europeo contra el Shakthar, y su equipo lo acusó en demasía. Estaba muy espeso, sin realizar su fútbol debido a la presión ejercido por los catalanes. Mientras, el Nàstic desbordaba por la banda derecha, un auténtica autopista para Cuéllar y Calvo, que se hincharon a colgar balones para sus delanteros. Pero el Sevilla aguantaba los ataques de los tarraconenses a duras penas. Su centro del campo hacía aguas con Martí y Maresca desorientados. Sin recursos Ninguno de los dos podían para a la segunda línea del Nástic, que llegaba con total tranquilidad a los dominios del guardameta Palop. Era un milagro que los catalanes no estuvieran ya por delante en el marcador. Mientras, el Sevilla sólo hacía peligro con balones colgados a Kanouté, abandonado en las facetas ofensivas por el apático Luis Fabiano, que ayer decepcionó en Tarragona. Juande necesitaba impeiosamente apuntalar y dar profundidad a su centro del campo. Era urgente la entrada de Pulsen para dar más oxígeno. Dicho y hecho, cambio. El Sevilla buscó el gol que le distanciara del Barcelona. Pero cuanto más atacaban los hispalenses, el Nástic encontró los huecos y el siempre impredecible Portillo desató la locura. Remató de cabeza el enésimo centro de Cuéllar. El ex madridista lograba la segunda victoria consecutiva de su equipo, apretaba la Liga por arriba y permitía que los de Tarragona soñaran una semana más con la salvación. El Sevilla se lanzó a por el empate con más corazón que cabeza, con un juego impreciso que no consiguió nada porque ayer no tenía su tarde.