Una mala salida redujo sus opciones en los 60 vallas
02 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?ackson Quiñónez (Esmeralda, Ecuador, 1980) estrenó con una medalla de bronce su andadura como atleta español. El tercer puesto lo consiguió en el campeonato de Europa de pista cubierta en la prueba de 60 metros vallas con un registro de 7.65, el peor tiempo de todos los que marcó a lo largo de la jornada. El atleta nacionalizado, residente en Lérida, preparó la cita de Birmingham a conciencia y en ninguno de los casos apostó por el riesgo. Al contrario; protagonizó una salida lenta (240 milésimas) en la calle 4 para evitar cualquier posibilidad de ser descalificado. Quiñónez fue el último de los favoritos en comenzar la remontada, aunque al final consiguió colarse en el podio a tan sólo dos centésimas del ganador, el holandés Gregory Sedoc que marcó 7.63., una menos que su compatriota Marcel Van der Wester. El ecuatoriano de nacimiento venía anunciado medalla desde primera hora de la mañana, aunque curiosamente su tiempo fue en aumento en cada criba que pasaba. Quiñónez comenzó la serie de calificación venciendo en la segunda serie con un registro de 7.60 (a tan sólo dos centésimas del récord de España que el mismo posee). Ganó la serie después de cumplir todo un ritual. Se levantó a las seis de la madrugada, paseó por Birmingham y no quiso desayunar para evitar problemas estomacales. Por la tarde volvió al tartán y ya comenzó a aumentar su tiempo. Fue segundo en la semifinal con una marca de 7.63, la misma que el ganador, el holandés Gregory Sedoc. Lo hizo pese a salir muy lento de tacos (209 milésimas). Dos horas después encaró la final y de nuevo la salida volvió a pasarle factura, aunque la medalla de bronce en su primera comparecencia, y la primera que conquista España en estos campeonatos, le sirve como recompensa y como tarjeta de presentación en sociedad dentro de la velocidad europea. El discípulo de Ascensión Ibáñez tenía un regusto amargo tras verse con la chapa al cuello: «Este resultado está bastante bien para comenzar como español esta nueva etapa. Los atletas siempre somos exigentes y confías en hacer un buen papel. Hemos podido ganar un bronce y en la próxima espero sacarme esta espina amarga». Reconoció que su salida había sido demasiado lenta: «Ha sido una pena pero esos tres metros que me ha sacado en la salida son los que me ha sacado al final. Tengo que trabajar mucho para corregir este defecto». Aunque ayer fue su bautismo como español Jackson ya lleva un año nacionalizado y ya se ha acostumbrado al gélido invierno de Lérida, a donde llegó hace siete años gracias a una beca de Solidaridad Olímpica. El baloncesto, el béisbol e incluso el fútbol habían sido su campo de instrucción antes comenzar a saltar vallas.