Un postrero gol de Silva acerca al Valencia a los cuartos de final

P. Muñoz MILÁN

DEPORTES

ALBERTO PELLASCHIAR

El Valencia demostró al Inter que también sabe jugar con oficio. Villa y Silva marcaron sendos goles que mostraban a los milaneses las credenciales del conjunto levantino. El asturiano anotó tras una falta desde 30 metros que sorteó la barrera por el costado y a la que Julio César no pudo hacer nada; por su parte, el canario anotó una volea desde fuera del área entre un mar de piernas. Fue la culminación de un partido que el Valencia empezó de menos a más. El Inter estaba a gusto con el Valencia. Cada vez que se enfrentaban, los lombardos salían beneficiados. Pero apareció David Villa para fastidiar todos los planes de los italianos. Hasta el golazo del asturiano, muy parecido al que hace muchos años el barcelonista Ronald Koeman marcó en La Romareda o Roberto Carlos contra Francia, el guión se estaba cumpliendo. El Inter defendía a la perfección. Su centro del campo robaba el balón con una facilidad pasmosa, favorecido por las dos amarillas de Marchena y Albelda, y salía al contragolpe en unas jugadas de manual. Lo tenían muy claro. Salir con rapidez, balón a las bandas y colgar centros porque el Valencia era un colador por arriba. A la tercera fue a gol. Cambiasso se aprovechó de un rechace en fuera de juego y marcó. Pero los valencianistas se quitaron los miedos tras el descanso y recuperaron la personalidad perdida. Aguantaron las embestidas de los interistas y cerraron huecos, aunque no lograban llegar a la portería contraria. Hasta que apareció Villa. Pero los del Valencia querían llevarse el mejor resultado posible y Silva, al que golpearon por todos los lados durante el transcurso del partido, ponía a su equipo cerca de los cuartos. El duelo de Mestalla puede ser una fiesta.