Frente al líder encadenó su cuarta derrota consecutiva en el 2007
28 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?l Celta perdió frente al Barcelona en lo que supone su cuarta derrota consecutiva y alarga su racha de nueve partidos sin ganar. Los vigueses ven más cerca el precipicio del descenso. Algo quedó claro de principio, porqué el Barça es el equipo con más minutos de posesión de la Liga. Al bloque blaugrana es de los pocos a los que no les importa tener el balón. El Celta es de los muchos que prefiere jugar a la contra. Con este planteamiento todos contentos, menos el espectador. Los pitos que el Camp Nou le dedicó a su equipo ante el Nàstic no fueron una casualidad. Los culés no han perdido el juego de toque pero sí la velocidad que imprimían a sus acciones. Su transición es más lenta y se nota. Sin embargo, mantienen la paciencia como virtud. Aguantan la pelota hasta que llegue el fallo del contrario. De veinte minutos sosos, sin casi nada que rescatar, surgió un error céltico. De no ser por la buena estirada de Pinto, Xavi pudo abrir el marcador. Otro ratito de siesta y entonces, apareció Saviola. El conejo salió de la nada para marcar. Cabeceó completamente solo un centro de Gio. Lequi y Tamas lo perdieron de vista y se comió una zanahoria más. Lleva cinco en Liga y mejora con creces los números de Gudjonhsen. Algún regate suyo y otro de Iniesta fue lo poquísimo que dio de sí el primer tiempo. Al líder le bastó. Del Celta no hubo noticias. El escenario de Les Corts puede ser un estadio inaccesible pero es donde los equipos con calidad brillan más. Por contra a los célticos parece que les han robado el alma. Querían saltar al campo sin saber el resto de marcadores, no era mala idea. Que Athletic, Mallorca y Nàstic hubiesen ganado en esta jornada era como para echarse a temblar pero nada comparado con la imagen que el conjunto vigués. El Celta es mejor y cuanto antes debería demostrarlo. Una de las claves es que echa mucho de menos las genialidades de Canobbio. El uruguayo fue sustituido cuando quedan veinticinco minutos. Su equipo no había tirado aún a portería. Acto seguido se encontró con un discutido penalti de Oleguer sobre Ángel. Nené batió a Valdés y recogió el balón rápido como haciendo ver a sus compañeros que podían ganar. El Barça despertó. Fue decididamente a por el triunfo y pudo haberlo logrado por méritos propios. Para mayor comodidad se topó con un inexistente penalti de Tamas sobre Gio. La falta, de existir, es claramente fuera del área. Ronaldinho marcó y acabó por desquiciar a un rival maltrecho. Núñez pudo empatar en la mejor fase de fútbol celeste pero sería Giully quien pusiese la puntilla. Errores arbitrales al margen, el Celta debe reflexionar. Ante el Nàstic, primera final.