Sergio empató al transformar un penalti cometido sobre Riki
17 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.En una noche de auténtico bochorno para el fútbol, Deportivo y Mallorca hicieron méritos suficientes para caer eliminados. Pero fue el Dépor el que metió la cabeza en cuartos de final de la Copa del Rey por su superioridad en la ida. Mal asunto. El día que los Blues recordaron la vida nocturna a un decadente Tristán, Diego fue el mejor delantero sobre el césped, o el menos malo. Mal asunto. El criticado Héctor, segundón en tiempos de Irureta, parece un jugador del Chelsea cada vez que ataca la retaguardia del Deportivo. Es duro admitirlo, pero no hay equipo más allá de algunos titulares buenos y forzosamente vendibles. Lo demás, por ahora, no funciona. Es posible que tanta juventud tenga por delante mucho margen de mejora, pero la cuestión es si en breve quedarán veteranos de los que aprender. El problema de fondo es que el Deportivo de esta temporada tiene poco misterio. El equipo es un Primera mediocre, como refleja su clasificación en la Liga, que sube enteros cuando Caparrós pone en el campo a los jugadores que marcan la diferencia, casi todos defensivos. Si Andrade y Duscher coronan un buen entramado, el Deportivo se convierte en un equipo sólido, difícil de batir y recuperador en la media, lo que le permite especular a la contra con atacantes rapiditos (pero sin gol), como Arizmendi o Estoyanoff. Pero cuando se prescinde de tan sencillos y escasos ingredientes (y a la espera de Valerón), el conjunto coruñés deja de ser firme, entrega la posesión del balón, cede el mando del partido, se descoloca sobre el campo y practica un fútbol más simple que el mecanismo del chupete. Entonces, los pelotazos para Taborda (aproximadamente) y las jugadas de estrategia se convierten en las pobres bazas de un conjunto espesito y tan opuesto a lo que se podía ver en Riazor no hace muchos años que el público del estadio perdió la paciencia y abroncó el juego del Dépor, porque lo que veía era insoportable. Y ayer estaban los fieles en el campo, unas seis mil personas. El gol de Jankovic, que cogió en pañales a este bisoño Deportivo porque aprovechó una falta sacada con viveza, fue sólo una muestra de la inocencia de un conjunto cándido, expuesto a las acometidas de los suplentes del Mallorca. El Deportivo se llevó la eliminatoria cuando Riki fue derribado por Ballesteros en el área. Penalti, gol y expulsión. Losa excesiva para el Mallorca.