lanzaba la piedra hace unos días. El periódico deportivo, perteneciente a ASO (Amaury Sport Organisation), la empresa que organiza el Tour, se preguntaba la semana pasada de forma poco inocente si era necesario que la ronda francesa del 2006 necesitaba tener un ganador en el caso de que, como parece previsible, se descalifique de forma definitiva a Floyd Landis por dopaje. Así, Óscar Pereiro, a su pesar, se convirtió de forma indirecta en el protagonista de la polémica fabricada en Francia. Pero la lógica se impuso. En la presentación de la edición del 2007, el director del Tour y el presidente de ASO aseguraron que la ronda del 2006 tendrá un vencedor. Y trataron a Óscar Pereiro como si ya fuera el campeón, porque seguramente es el ganador que la carrera necesita después de la tormenta desatada por el positivo de Landis. El gallego del Illes Balears volvió a demostrar que su posición sigue siendo respetuosa, pero firme. Recordó que es necesario que se cierre el caso Landis, pero también aseguró que si el Tour pasa por alto los derechos que le asisten como segundo clasificado, iniciará acciones legales y renunciará a disputar la prueba. Segundo en el ACP Mientras esta polémica artificial se va diluyendo, Pereiro sigue afrontando los critériums con los que cerrará la temporada. Ayer, finalizó segundo en el de la Asociación de Ciclistas Profesionales Españoles, sólo por detrás del asturiano Samuel Sánchez (Euskaltel). Tras la carrera, el corredor de Mos aseguró que necesita tomarse unas vacaciones. «Quiero descansar con los míos y celebrar un año que ha sido magnífico. Dentro de poco comenzaré a pensar en el futuro, donde los retos que me voy a marcar no van a ser nada fáciles, entre los que destaca repetir podio en el Tour», aseguró.