Suecia se adelantó en el minuto 9 y Aragonés no supo reaccionar
07 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.De la cobardía a la nada y del absurdo a la desesperación. La España del confuso y atribulado Luis Aragonés sufrió en Estocolmo su segunda derrota consecutiva en la fase de clasificación para la Eurocopa del 2008. Ni con Raúl ni sin Raúl, ni con 4-3-3 ni con 4-4-2. La selección sigue inmersa en una terrible agonía. Parece haber entrado en fase terminal y sólo Aragonés y Villar decidirán si quieren dejar de sufrir. Por no tener, ya no tiene ni una pizca de suerte. Es la viva imagen de la derrota. Hasta los árbitros la tratan como un equipo menor. El guión esbozado del seleccionador quedó hecho trizas en apenas diez minutos, los que tardó Suecia en marcar gracias a un tanto de Elmander. Es el peligro de jugar sin personalidad. El rival, discreto pero fiel a su estilo, no iba a arriesgar, y que los españoles se conformaban con tocar en zona de nadie. Con el 1-0 favorable al cuadro nórdico era el momento de demostrar que este equipo y este técnico no están muertos. Pero no había un plan B. En los vestuarios tuvo que haber bronca. Era una situación límite. Aragonés retiró al desubicado Cesc y apostó por Iniesta. Y ordenó salir a Capdevila para que entrara Puerta. Y, con media hora todavía por delante, realizó el tercer cambio. Fuera Angulo, que no respondió ante su gran oportunidad, y dentro Luis García. España ya jugaba con tres defensas. Suecia se limitaba a conservar su renta. España mejoró sus prestaciones. Parecía que iba a llegar el empate, pero Shaaban, el guardameta local, detuvo los disparos de Torres y Villa. Tampoco subió al marcador un gol fantasma de Puyol. Cuando los españoles se lamentaban, Allback los hundió al contragolpe para certificar un nuevo naufragio de la roja.