Pau Gasol se compromete

Amador Gómez SAITAMA

DEPORTES

Juan Carlos Hidalgo

Zanja cualquier debate sobre su futura presencia en la selección española: «No hay discusión, da gusto estar aquí»

04 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Pepu Hernández y Pau Gasol prometen más éxitos. El oro en Japón es la consecuencia de una trayectoria ascendente al amparo de una generación excepcional, pero tanto el técnico como la referencia del equipo se implican en el futuro. Los jugadores de la selección española de baloncesto emprendieron el viaje de regreso a España embrujados por el oro que pendía de sus cuellos, y dispuestos a engrandecer su leyenda en las dos próximas citas que aguardan a la generación de oro : el Eurobasket de 2007, que además se disputará en Madrid, y los Juegos Olímpicos de Pekín del 2008. «Esto no se acaba aquí», sentenció Pepu Hernández, que promete «seguir exigiendo a los jugadores» para iniciar la esperada racha de éxitos de una ambiciosa selección que se encuentra en plena madurez, con una media que apenas supera los 25 años. La progresión imparable de la generación de los 80 ha llevado a España a conquistar su primer título mundial siete años después de proclamarse campeona en categoría júnior, con Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes, José Manuel Calderón y Berni Rodríguez en el esplendor de su carrera deportiva. Un grupo sólido Los niños de oro se han convertido en chicos de oro . Son la mitad de una selección que hoy presume orgullosa de haber entrado ya en la élite absoluta junto a dos veteranos de raza (Jorge Garbajosa y Carlos Jiménez), tres jóvenes descarados y geniales (Sergio Rodríguez, Rudy Fernández y Marc Gasol) y Álex Mumbrú, que no fue campeón del mundo júnior, pero que antes de llegar a Japón ya había logrado un oro y un bronce en los Juegos Mediterráneos. A partir de ahora, el objetivo de la mejor selección de todos los tiempos es el Eurobasket que se celebrará en España en 2007 y los Juegos del año siguiente en Pekín, donde Gasol y compañía esperan resarcirse de su prematura despedida de la cita olímpica de Atenas por un injusto sistema de clasificación. «No hay discusión: aunque lo que me ha ocurrido en el pie no habrá hecho demasiada gracia a los Grizzlies de Menphis, su propietario siempre me ha dicho que me apoyará para venir a a la selección española, da gusto estar aquí, dan ganas de estar con este equipo todo el tiempo que haga falta». Las palabras de Pau Gasol despejan cualquier duda, «salvo que se produjera otra lesión», matiza el propio jugador. España, por tanto, contará con quien es su líder dentro y fuera de la cancha en los dos próximos compromisos de importancia, en los que quiere tomar de forma definitiva el relevo de la selección de Argentina, que tras ganar la plata mundial en 2002 consiguió el oro olímpico dos años después en Atenas. España ha empezado desde el Mundial por el escalón más alto, y no parece tener techo. «Esta selección va a aguantar mucho tiempo», se atreve a pronosticar el presidente de la federación, José Luis Sáez. Consagración Tras el bronce en el Eurobasket de Turquía 2001 y la plata en el de Suecia 2003, sólo tres años después ha llegado la consagración mundial, en una competición en la que en las dos últimas ediciones España había repetido quinto puesto. Desde los Juegos de Atlanta 96, para los que no se clasificó, España no ha faltado a un gran campeonato y, de momento, tiene asegurado su billete en los dos próximos. En el Europeo de 2007 se lo ha ganado como anfitriona, y en los Juegos de 2008 por su trabajada corona mundial. Desde el desembarco Pau Gasol y sus compañeros de generación, el baloncesto español ha cosechado un oro (Mundial de Japón 2006), una plata (Europeo de Suecia 2003) y un bronce (Europeo de Turquía 2001), un leve fiasco (cuarta plaza, sin Gasol, en el Europeo de Belgrado 2005), la quinta plaza en el Mundial de Indianápolis (2002) y una excepcional participación en Atenas 2004, donde una sola derrota (en cuartos frente a Estados Unidos) la dejó en la séptima plaza.