España se asoma al cielo

A. Herrán LUGO

DEPORTES

Jugará mañana su primera final del Campeonato del Mundo tras eliminar a Argentina en un duro partido en el que se lesionó Gasol

01 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

A las puertas del cielo vienen golpeando con su nudillo ya casi pelado la selección española, agarrada a la barba y el pie maltrecho de Gasol, y los matemáticos griegos, que saltan a la pista con la calculadora puesta para hacer una resta: el rival anotará y anotará, pero siempre algún punto menos de los que ellos tienen pensado hacer. Final grande del Mundial mañana a 12.30 horas (La Sexta) . El mundo ya pone sus ojos sobre España, que ayer dio otro paso hacia su mayor gesta tras eliminar a Argentina en el partido que todos aguardaban. El equipo nacional siempre halla la manera de superar las dificultades que le salen al camino: un mal inicio, la mañana aciaga de Calderón y Navarro, la lesión postrera de Gasol... Para todo hay remedio, porque esta gente juega como si le fuera la vida en ello, con sacrificio, clase y chispa. Pau lloraba por una torcedura de tobillo. Su retirada al banquillo a falta de 1.36 con 73-67 heló la sangre de todo un país. Sobre ese pie dañado se tambaleaba la leyenda de los Júniores de Oro . Los que quedaban se encargaron de perpetuarla. España sigue en estado de gracia y ayer sacó adelante un partido ardoroso, exprimido por la dureza albiceleste. La semifinal honra a esta generación histórica, por intrépida y emocionante, por regalar a los españoles la ilusión que sistemáticamente le arrebatan los hermanos del fútbol, y por señalar a los chavales el camino que deben seguir para ser grandes. Los tacañones dirán que hubo rudeza en el duelo ante Argentina, imperfecciones en el noble juego de elaborar canastas y que estos defectos resultaron decisivos en el fardo de encestes, pero muchas veces a la grandeza del juego le conviene menos las exquisiteces que el básket trabado y rocoso. El caso es que el ritmo iba a ser clave. Y Argentina tomó la delantera con su juego calmoso y follonero. España salió fría y se encontró de sopetón con la mayor diferencia en contra de toda la preparación y del campeonato en cuatro minutos: once puntos (2-13). La albiceleste halló la fórmula para neutralizar a los superhéroes: Gasol acabó engullido dentro de la pintura y a Navarro le punteaban bien los tiros. Las posesiones se alargaban y España notaba que estaba poniendo el balón donde Argentina quería. Una extraña sensación de malestar que no acababa de gobernar como otras veces Calderón. Sacudidos por la frescura de Sergio Rodríguez, Reyes y Rudy , los nuestros encontraron su vena optimista. Había una asignatura pendiente: la capacidad de reacción. Se encontró pese al empeño argentino de crear confusión. Gasol volvió a tiempo: 63-56, aunque a base de genialidades de Pepe Sánchez y triples de Ginóbili el marcador se apretó dramáticamente. El final estaba escrito en un tiro final de Nocioni, con 75-74. El balón sonrió a los imparables Séniores de Oro .