La sequía hace estragos en el campo donde se disputará el Open Británico

Fran Guerrero LIVERPOOL

DEPORTES

17 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

«Duro y rápido» podría ser el título de una película del oeste, pero es el estado del campo Royal Liverpool donde se va a disputar la 135 edición del Open Británico. El calor y la ausencia de lluvia que ha sufrido la zona en las dos últimas semanas han provocado que el campo esté muy duro, lo que va a facilitar que las bolas rueden mucho en la calle, y que el green esté muy rápido, como superficies de cristal. Unido a una ligera pero persistente brisa, da una idea de la dureza de este campo. Aunque el sol va a brillar, y mucho, durante los tres días de prácticas, los 156 jugadores que saldrán al campo el jueves se van a encontrar con otra cara muy diferente de Hoylake: lluvia, tormentas y viento, mucho viento. Al menos, ésas son las predicciones que ha facilitado el instituto meteorológico de la zona. Las condiciones idóneas para este típico links británico (campos cercanos al mar, de profundos búnkeres y raugh kilométrico) se convierte en un verdadero infierno. Casi todos los jugadores han pisado ya el campo y miran desconfiados al cielo. Les lleva mucha delantera Tiger Woods que fue el primero en salir del tee del 1, el domingo a las 8 de la mañana. El jueves saldrá de los últimos, a las dos de la tarde junto al japonés Shingo Katayama y al héroe local Nick Faldo. Éste quiso percatarse de que realmente el campo existía porque como dijo hace poco a un amigo periodista «nunca he visto ni una foto de Royal Liverpool». No es de extrañar. La última vez que un Open se jugó aquí fue en 1967, con la victoria del argentino Roberto de Vicenzo. También ha causado expectación la vuelta de Severiano Ballesteros. Era el jugador más buscado en las listas de prácticas, pero no se le vio por el campo.