Con sólo 24 años, Teresa Portela, la mejor deportista femenina gallega, podría abandonar el piragüismo por un desencuentro con Suso Morlán que ya dura dos años.
14 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La mejor deportista femenina gallega amenaza con una jubilación anticipada. Y, precisamente, por las diferencias que mantiene con uno de los técnicos más reconocidos del piragüismo español. Teresa Portela abandonó la concentración de la selección porque se niega a entrenar bajo las órdenes de Suso Morlán, el director técnico. Estas son las claves de la historia de su desencuentro: Al descubierto La marejada que agitaba la selección de piragüismo quedó al descubierto en una entrevista que Morlán concedió a la La Voz en marzo del 2005. El entrenador vertió duras críticas contra algunos deportistas y técnicos. «Tenemos nuestro equipo nacional lleno de funcionarios del deporte», aseguró. Y, concretamente, de Teresa Portela aseguró que parecía «difícilmente recuperable». Quizás Morlán buscaba herir el orgullo de la canguesa y provocar una reacción positiva. A Portela aún le duelen esas acusaciones. Ella defiende que es muy profesional en su trabajo. Las exigencias Portela siente que no se valoran su trabajo y sus éxitos, como sus títulos en los 200 metros. Y Morlán ha señalado en varias ocasiones que lo que intenta es exprimir al máximo el rendimiento de la palista, pero sobre todo en las distancias olímpicas, categoría en la que no figuran los 200 que domina la canguesa. Para muestra, el último desencuentro: Ella asegura que el técnico criticó en la grada la actuación del K-2 en el pasado Europeo. Morlán lo niega y señala que, tras el campeonato continental, valoró el rendimiento del barco. Santiago Sanmamed, presidente de la Federación Española, considera que si el técnico censuró en la grada el papel del K-2, se equivocó, pero considera desmesurada la reacción de la deportista. La polémica del K-1 Hace ya tiempo que el entrenador y la kayakista mantienen un pulso: el del K-1. Portela quiere competir en esta categoría. Morlán prefiere que, de momento, trabaje en el K-2 con Jana Smidakova. Sostiene que este barco tiene mimbres para lograr una medalla en Pekín. Más allá de lo profesional Parece evidente que las diferencias generadas entre el entrenador y la palista superan ya el ámbito deportivo y que han pasado a un plano personal, donde es mucho más difícil la reconciliación y la convivencia obligada de las concentraciones de la selección. Desde posiciones enfrentadas, los dos han sufrido un gran desgaste psicológico en una situación que dura ya dos años. El papel de la federación La Federación Española de piragüismo ha apoyado sin fisuras la labor de Morlán al frente de la dirección técnica de la selección. Desde este organismo no se han cuestionado, al menos públicamente, las decisiones que ha adoptado el entrenador ni tampoco ha intentado aportar tibieza a sus críticas a pesar de la polémica. Morlán fue clave en el camino que llevó a David Cal al oro y la plata olímpicas que conquistó en los Juegos de Atenas. Los metales olímpicos del canoísta de Hío son dos argumentos de peso incuestionable. Poco tiempo de maniobra Quedan unas cinco semanas para el Mundial de piragüismo. Si Teresa Portela no participa en esta competición, no tendrá oportunidad de que se le conceda la beca deportiva correspondiente a la próxima temporada. Aunque la retirada de Portela fuera sólo un paréntesis en su carrera, si afecta al Campeonato del Mundo, tanto ella como Jana Smidakova perderán una ayuda económica importantísima para el desarrollo de su carrera deportiva. Portela se juega su futuro y Smidakova permanece a la espera.