En directo | Una semifinal tras la frontera | La selección lusa se coló entre los cuatro grandes del mundo y los portugueses lo disfrutaron hasta que Zidane, tras el penalti del defensa, les robó el sueño de la final
05 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Desde que Eusebio, la pantera negra de Mozambique, reinase en Inglaterra en 1966, Portugal no se había vuelto a ver en la pelea por un Mundial. Cuatro décadas después y tras perder ante Grecia la final de la Eurocopa, en la que eran organizadores, los portugueses disfrutaban otra vez con su selección. Nada más cruzar la raia , cada casa, cada gasolinera, bar o puesto de venta callejero tenía una bandera verde y roja. En Oporto, dos grandes concentraciones. La de la playa, en Castelo do Queijo, con los más jóvenes disfrutando del sol y el fútbol a partes iguales; la otra, en el centro, en la avenida dos Aliados, que acogió la gran fiesta, con más de cien mil personas. Cinco mil aficionados se agolparon en la playa ante la pantalla gigante. Los aparcacoches hacían su agosto en pleno julio. Las camisetas de Portugal, las de imitación, esas que compran en la feria de Valença estaban a cinco euros y volaron en un abrir y cerrar de ojos. De la frontera con España, apenas a una hora y cuarto de camino, sólo el recuerdo de toda la música que el animador utiliza para crear euforia. Ahora que estamos tan a gustito , de Ketama, Sólo se vive una vez, de Azúcar Moreno, pero Reyes y Joaquín estaban en sus casas andaluzas viendo el partido por televisión. ¿Y qué tal si salimos todos a bailar? , dice otro tema español. Es lo que queda, Galicia puede sentir que esta gente con la que tenemos frontera puede hacer algo grande. En el himno todos cantan, es lo que falta a la melodía española. «Alé, Portugal, alé», gritan, un toque francés que no tienen en cuenta. El cielo se cubre. Ricardo Carvalho canta su fado con un penalti sobre Henry. Crimen en Compostela. El árbitro no vio lo mismo con Cristiano Ronaldo y los lusos, con ese toque inglés que les caracteriza, aguantan estoicamente. Zinedine Zidane se cargó a España y a Brasil, y tampoco tuvo piedad de Portugal, a pesar de que todos confiaban ciegamente en el meta parapenaltis, Ricardo. En el saludo inicial de capitanes, con Figo como último representante de la generación de oro, Zizou pareció advertirle.