Portugal y Francia, que no partían como favoritas, se disputan una plaza en la final con dos generaciones que se despiden
04 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?uando el Mundial de Alemania arrancó casi nadie podría pensar en una semifinal así, pero Portugal y Francia se han convertido en las sorpresas del torneo siguiendo diferentes senderos que confluyen esta noche (21 horas, Cuatro y La Sexta) en Múnich. Los lusos del sargento Scolari -cuya cotización se ha disparado- han añadido a su tradicional vena combinativa los tambores de guerra. Los galos han metido en el túnel del tiempo a sus principales estandartes y han recuperado su mejor fútbol con Zidane a la cabeza como respuesta a las furibundas críticas recibidas en la primera fase. El duelo promete en todos los escenarios. En la batalla táctica, los dos estrategas han cimentado su éxito en el control férreo defensivo, pero también en la calidad de sus hombres de vanguardia. Ninguno además ha hecho ascos al juego a la contra, aunque los dos cuentan con arrobas de calidad para hacerse con el control del centro del campo. Pero la sorprendente semifinal debe brillar por encima de todo en el plano individual. Todos los focos apuntan a Zidane, que partido tras partido no sólo pospone su jubilación, sino que rejuvenece. Para él, o para su ex compañero Figo, será el último encuentro de enjundia. Los dos abandonaron sus respectivos combinados en un momento de crisis, pero han vuelto para liderar lo que hace un mes parecía una utopía. Al lado de la vieja guardia emerge Cristiano Ronaldo, pero sobre todo Franck Ribéry, el tapado de Francia. La velocidad del delantero del Marsella se ha convertido en la pieza secreta del engranaje ofensivo galo. Será la mayor prueba de fuego para la expeditiva zaga lusa. Y aunque los cuatro suenen a protagonistas principales, que nadie se olvide de Deco, Costinha, Viera, Henry... y en caso de penaltis de Ricardo. Tan sólo el sancionado Petit faltará a la cita, aunque los lusos mantienen la incógnita de Ronaldo y Figo, que ayer entrenaron. Tres décadas en blanco La historia juega a favor de Francia. Hace 31 años que los portugueses no son capaces de ganarle, algo que tampoco han conseguido en los dos únicos choques oficiales. Curiosamente en sendas semifinales de la Eurocopa (en 1984 y el 2000) los bleus apearon a los lusos. Claro que ningún duelo fue en un Mundial. A un paso de la final de Berlín.