«Repito mentalmente el penalti y siempre marco», dice Cabanas

Rubén Ventureira REDACCIÓN

DEPORTES

CÉSAR QUIAN

El gallego visitó Carral aún escocido por su error contra Ucrania

01 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

No es una boda, como cree algún paseante nada mundializado y de escasa agudeza visual, pues basta reparar mínimamente en la vestimenta de los que se arremolinan en las escaleras del Ayuntamiento de Carral para deducir que el motivo de la reunión es otro. Es que viene Cabanas, el gallego que mueve con la precisión de un reloj suizo la maquinaria de la selección del país helvético. Ucrania se cruzó como un mal toro en los octavos de final y el futbolista ha adelantado sus vacaciones, pues tenía la intuición de que Suiza llegaría a cuartos. En Carral viven primos, tíos, abuelos y, desde hace un mes, su madre. Llega Cabanas a la villa de los famosos mártires aún escocido por su fallo en la tanda de penaltis ante Ucrania. Al grito de «¡Richi, Richi!» es consolado por sus paisanos gallegos. Veamos la moviola. Pasado 26 de junio, estadio de Colonia, donde juega sus partidos ligueros el club del gallego. La prórroga acaba con 0-0. El pase a cuartos se decidirá en la tanda de penaltis. Los ucranios aciertan los dos primeros lanzamientos. Los helvéticos los fallan. Ahí va el gallego: dispara y detiene Shovkovsky. Ucrania transforma el tercero. Suiza se despide del Mundial. El «embajador» «¿Cuántas veces has repetido el lanzamiento en tu cabeza en los últimos días?», le preguntamos. «Repito mentalmente el penalti y siempre marco. Lo he tirado miles de veces», exagera. O no. No insistimos con lo del penalti, que es un día alegre. El alcalde, José Luis Fernández Mouriño, le agradece la labor de embajador que realiza el futbolista: «Llevas el nombre de Carral por todo el mundo». Ni el famoso pan producido en la localidad llega tan lejos. Regala al futbolista una réplica metálica del escudo del Concello. Cabanas corresponde con una camiseta mundialista firmada por el que la sudó. Vecinos y familiares se hacen una foto delante de la fachada del Ayuntamiento. «Vamos al bar, que el alcalde paga», propone uno de los asistentes al acto, que son un centenar. Allá se van. A un local cercano. Camino del establecimiento, unos lugareños le entregan un par de entradas para el partido de vuelta de la final de la Copa de As Mariñas, que jugarán hoy en el campo de Carral el San Tirso y el Vizoño. «Muchas gracias, a lo mejor voy», deja caer. Lo que es seguro es que el tramo final del Mundial no lo verá en vivo y en directo. Tiene favorito: «Creo que el que se lleve el Francia-Brasil ganará el Mundial. Y así, de paso, no se lo llevarán los alemanes, que si no a ver quién los aguanta», bromea sobre los rubios vecinos de Suiza.