Los escándalos y la influencia de Florentino marcan la campaña
01 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El Real Madrid celebra hoy las elecciones más polémicas de su historia. El vacío dejado por el sorpresivo abandono de Florentino Pérez después de un desastroso periodo deportivo de tres años sin títulos ha provocado tal división que hasta cinco candidatos compiten por hacerse con las riendas del club. Los 85.000 socios llevan casi un mes escuchando vagas propuestas que sólo se diferencian en los jugadores que uno y otro aseguran tener fichados. Pero el alto número de aspirantes no ha elevado el nivel del debate sino más bien todo lo contrario. Lejos de lo deportivo, la campaña ha estado centrada en dos cuestiones: la influencia que indudablemente sigue ejerciendo Florentino Pérez y el escándalo que ha llevado a la jueza a anular no sólo los sufragios que los candidatos recababan a golpe de talonario sino todo el voto por correo. El resultado de las dudosas estrategias de algunos candidatos es que van a dejar a miles de socios que residen fuera de Madrid sin posibilidad de decidir quién presidirá el club con mayor capacidad económica del mundo. Imagen del club Gane quien gane, la imagen del Rel Madrid ha quedado seriamente dañada con la fotografía de la policía y los agentes judiciales entrando en el Bernabéu para comprobar que no se estaban manipulando los votos. Buena parte de la culpa de lo que ha ocurrido la tiene el ex presidente Florentino Pérez. El hombre que dirige el enorme conglomerado de ACS y controla Fenosa dejó estupefactos a todos cuando arrolló en las elecciones al ex presidente Lorenzo Sanz pocos días después de que éste levantara la Copa de Europa. En aquella ocasión (año 2000) votaron 30.230 socios pero, inesperadamente, dos de cada tres fueron sufragios por correo. La inmensa mayoría los había conseguido Pérez con una generosa campaña. Cuando Sanz quiso darse cuenta, estaba perdido. La fórmula quedó patentada. En el 2004, votaron 31.007 socios y a Florentino Pérez le bastó con asegurarse la mayoría de los 7.606 sufragios enviados por correo. En esa época, el club no había tocado fondo en lo deportivo y el éxito económico era aparentemente incuestionable. Sólo dos años después, el Real Madrid está inmerso en una crisis de títulos sin precedentes y la situación económica es mucho menos boyante de lo esperada, con una deuda desproporcionada. Que Florentino Pérez aprovechó su puesto como presidente del Real Madrid para hacer negocios es algo que no cuestionan ni siquiera quienes compartieron con él la junta directiva. Cuando la dedicación que requieren esos negocios se sumó a la falta de éxitos deportivos que rentabilizar, Pérez decidió dejarlo. Pero en lugar de convocar elecciones, optó por nombrar a dedo a su sucesor. El problema fue que el elegido, Ferando Martín, tenía casi todos los defectos de Florentino, es decir: confundir la dirección de un club que pertenece a los socios con la de una empresa de su propiedad, y casi ninguna de sus virtudes: carisma, don de gentes y habilidad política. Martín llegó a creer que podría sostenerse sin la ayuda de Florentino Pérez, pero cuando a su mala relación con los jugadores se unió la consolidación del fracaso deportivo, Pérez movió los hilos para firmar la sentencia de Martín. Fueron varios los que entonces creyeron llegada su hora pero, en su última pirueta, Pérez no respaldó la candidatura de ninguno de los que habían trabajado codo con codo con él en la junta directiva. Prefirió respaldar, aunque no oficialmente, a un hombre ajeno al deporte, al más veterano y al de un pasado más polémico entre los candidatos: Juan Miguel Miguel Villar Mir. Las encuestas La escasa entidad de varios de los rivales, como Arturo Baldasano o el propio Lorenzo Sanz, desacreditado tras los escándalos de su última época, hicieron pensar a Villar Mir que bastaba con aplicar la fórmula de Florentino Pérez: enorme inversión en marketing, captación masiva del voto por correo y uno o dos fichajes de relumbrón. Hasta el mismo viernes, todo hacía pensar que lo había conseguido. Las encuestas le daban como ganador. Pero la decisión de la juez, que estimó las denuncias de los candidatos Ramón Calderón y Arturo Baldasano, le han dejado descolocado y con las elecciones más inciertas que nunca. La falta de propuestas de calado durante la campaña ha abierto también la puerta a los golpes bajos. Que si Villar Mir fue ministro de Arias Navarro, que si Palacios, empresario relojero, regala relojes a los jugadores del Barcelona, que si Sanz fue de Fuerza Nueva... Una demostración más de la falta de propuestas en una campaña en la que la mayoría coincide en que el principal perjudicado ha sido el Real Madrid. Y si la imagen del club va a nacesitar un lavado de cara, mucho más la plantilla. De los que están en el mundial, triunfan los que se han ido (Zidane) y son cuestionados los que permanecen (Roberto Carlos, Raúl o Ronaldo). Los jugadores, o más bien los galácticos, han eludido pronunciarse, conscientes de que sus estratosféricos contratos les aseguran la continuidad. Sólo Ronaldo se ha quejado de uno que dijo «que los jugadores teníamos que trabajar ocho horas al día». No lo tiene fácil quien a partir de mañana ocupe el puesto que para muchos es más importante que un ministerio.