Checos e italianos disputan un partido con tintes dramáticos en el que el empate sólo asegura el pase de los «azzurri»
21 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El grupo de la muerte era el E. Es un mérito de los italianos y los checos que, tras encarrilar la fase inicial en la primera jornada, se dejaron sorprender después por Estados Unidos y Ghana respectivamente. Italia, líder, aún puede quedarse fuera. Y los americanos, con un solo punto, tienen serias opciones de jugar los octavos de final sin recurrir a heroicas goleadas (les bastará un triunfo por la mínima a Ghana más la derrota de los checos). De este modo, la cita de Hamburgo (16.00 horas, Canal +) tendrá tintes dramáticos para uno de los dos favoritos del grupo. Italia mantendrá el dibujo de siempre, confiando en que Pirlo consiga un espacio oxigenado para mover a los compañeros. Su agobio entre mil piernas norteamericanas sepultó a los azzurri en el último encuentro. Otra de las esperanzas del seleccionador Marcelo Lippi es el estado de Totti. Con el paso de los días, el enganche de la Roma debería ir recuperando empaque tras su prolongada lesión. En dos partidos apenas ha logrado un par de buenas conexiones con Luca Toni, posible suplente hoy tras la desastrosa actuación del sábado. Del Piero, en cambio, seguirá sentado como Plan B por si las cosas se tuercen. Una de las garantías de Italia sigue estando en su portería con Gianluigi Buffon, que vivirá esta tarde un partido especial. Su triunfo será la derrota de su novia, la actriz y modelo checa Alena Seredova, ex compañera de Christian Vieri. Italia busca las esencias del equipo que derrotó a Ghana. Aquel partido, al menos en su primera mitad, fue el combinado menos italiano de los últimos años, con un reclamo perenne de la pelota y una exquisita agilidad en el toque tanto por las bandas como por el centro. En la República Checa todos miran a Rosicky. Su actuación en el estreno mundialista fue especialmente brillante, con dos goles y un recital de buenos pases. Su inspiración será fundamental para abrir el catenaccio y la pillería italiana, esa que Cannavaro ha reivindicado esta misma semana. El veterano seleccionador Karel Bruckner mantiene en vilo a los italianos sobre el posible concurso de Jan Koller, lesionado en la primera jornada. La otra duda es la de Milan Baros, cuya molestia en un pie le ha marginado de las dos primeras citas. Convocados contra pronóstico, la presencia de ambos obedece a la forzada necesidad de derrotar a Italia, porque el empate, que garantiza el pase de los transalpinos, puede dejar fuera a los centroeuropeos. Por eso Chequia es la selección más obligada a atacar. Además de recuperar la eficacia de Rosicky, a los checos no les valdrá el cansino ritmo presentado en la primera jornada. Para Italia un balón que cruza el campo con lentitud es la mitad de una victoria. Los checos pueden pagar caro su traspiés contra Ghana pero, a pesar de todo, merecen estar en octavos. Su fútbol exhibido en la Eurocopa de Portugal sigue siendo el más vistoso de los últimos años. Entonces se quedaron fuera de la final. Si el fútbol es justo, debe compensar ahora aquella fatídica eliminación a cargo de una Grecia a la italiana.