Costa de Marfil no rentabilizó su asedio del segundo acto.
16 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?olanda se clasificó para octavos empapada en sufrimiento y sudor. Costa de Marfil ya puede planificar el regreso a casa pero después de protagonizar un asedio que los orange tardarán en olvidar. Fue un partido sin pausa. Sin tiempo para tomar una bocanada de aire. Holanda comenzó eléctrica, con dos bandas convertidas en punzantes puñales, y resolutiva, con dos goles antes de la media hora. El primero en una falta directa bien ejecutada por Van Persie -el más destacado de los suyos- y el segundo con la marca de Van Nistelrooy. Pero los elefantes no se rindieron. Si los europeos proponían un partido eléctrico ellos decidieron elevar el ritmo a la categoría de vertiginoso. Adelantaron líneas, robaron en campo ajeno y comenzaron a enviar avisos antes del descanso. Primero con un disparo de Zokona que se encontró con toda la cruceta y después con un derechazo cruzado desde la frontal de Bakary Touré que los metió en el partido. Tanto creyeron en el triunfo, que el segundo tiempo fue un monólogo africano. Drogba se cargó el equipo a sus espaldas abriendo huecos e incordiando a la zaga, sus compañeros se apuntaron al fútbol combinativo y el colectivo de Van Basten comenzó a ceder terreno hasta el punto de acabar viviendo en su área y con tres centrales. Pero la emergente Costa de Marfil tiene un problema con solución para el futuro. Le falta pegada. Fabrica fútbol, tiene claros los conceptos y pisa área con cierta frecuencia, pero en realidad el balón tan sólo llegó a los dominios de Van der Sar en contadas ocasiones. En un derechazo con sentido de Yapi Yapo y en un globo de Eboué. También en un balón envenenado tras un córner que Van Persei sacó con el pecho de la misma línea de gol. El resto, fuegos de artificio incluido el carrusel de saques de esquina en plena prolongación. Tampoco le ayudó mucho el árbitro, que se inhibió en todas las caídas en las áreas. Al final Holanda respiró aliviada. Salió a cerrar el partido y acabó aprendiendo a defender, un recurso balompédico que seguro le hará falta ante Argentina cuando el próximo miércoles le dispute el primer puesto del grupo. Costa del Marfil cayó víctima del grupo de la muerte , pero para nada fue una comparsa. Drogba y compañía seguro que tendrán mucho que decir dentro de cuatro años.