Chus Lago: «El terreno está demasiado blando»

La Voz

DEPORTES

GROENLANDIA | DÍA 4

09 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Por fin pudimos divisar a lo lejos el gran plateau del islandis, el gran manto de hielo. Eso nos dio mucha moral. La verdad es que nos ilusionó enormemente poderlo tener a la vista, aunque sin saber la distancia exacta a la que nos encontrábamos. Aquí, el paisaje está tan limpio de puntos de referencia que es muy complicado calcular a ojo los kilómetros. Seguro que pronto podremos superar el punto de salida del borde del glaciar, que era una zona muy conflictiva, con crestas heladas, un auténtico laberinto. La temperatura es bastante elevada para la zona, ya que hemos estado a 3°. Pero el viento es muy fuerte y sopla a unos 40 kilómetros por hora, lo que provoca que la sensación térmica sea de -1°. Esta temperatura es, dentro de lo que cabe, agradable para nosotros, pero mala para el terreno, que está demasiado blando. Se forman pequeños charcos de agua que nos causan problemas. Nos hemos pasado seis horas atravesando algunos y dando rodeos para esquivar otros. En algunos, hemos tenido que meter la pierna hasta la rodilla. Aquí, las pulkas, nuestros pequeños trineos, se clavan. Hemos cambiado de estrategia, porque ahora sí que estamos en condiciones de avanzar en línea recta. Llevamos todo el cargamento en las pulkas y no nos vemos obligados a hacer distintos porteos como nos sucedió los otros días, en los que teníamos que retroceder y realizar varios viajes para buscar material. El avance es lento, pero constante. Así podremos recuperar el tiempo perdido. Vimos otra pulka abandonada. Pensamos que se trata de gente que usa el mismo sistema de porteo que nosotros y que volverá más tarde a recogerla. Acabamos la jornada exhaustos, pero intentaremos levantarnos temprano para aprovechar la dureza de la nieve al principio del día. Tenemos que secar los sacos de dormir, que se mojaron al volcar uno de los trineos. Nuestra dieta, que había sido probada por deportistas de élite, pero no en condiciones extremas, nos carga de energía y se nota en el rendimiento. En otras expediciones, en las que íbamos más cargados de grasas, me costaba bastante conciliar el sueño y eso me preocupaba. Pero ahora dormimos estupendamente.