Reportaje El Amfiv Vital Vigo acaba segundo en la Copa Willy Brinkmann de baloncesto en silla de ruedas, la segunda competición continental, al perder con el Stefano italiano
30 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Chano Rodríguez, ganador de más de una decena de medallas de oro entre los Juegos Parolímpicos de Sídney y Atenas, siempre defiende que el mérito de los deportistas discapacitados es como mínimo tan grande como el de los demás. El nadador gaditano afincado en Vigo jugó hace unos años en el Amfiv, el club de baloncesto en silla de ruedas que ayer se proclamó subcampeón de la Copa Willy Brinkmann, el equivalente en este deporte de lo que sería la UEFA en fútbol. Es un segundo puesto conseguido en butaca, pero con muchísimo esfuerzo. Con este resultado, el club vigués ha hecho una gesta que muy pocos equipos o deportistas gallegos han realizado. El verdugo del Amfiv Vital Vigo en la final que se disputó en el pabellón vigués de As Travesas fue un equipo italiano, el Stefano (62-67). Ya el año pasado el Amfiv acabó en la tercera plaza en la fase final de esta competición, que se había celebrado en Polonia. Es toda una gesta, teniendo en cuenta que hasta hace cuatro años Galicia nunca había tenido un equipo en la máxima categoría nacional de este deporte. El partido de ayer se puso muy cuesta arriba en el primer tiempo. Al descanso llegaron con un parcial de 20-40. Los locales salieron con una enorme ansiedad ante la posibilidad de alcanzar un título histórico y con la responsabilidad de hacerlo ante su propia afición (cerca de mil aficionados se dieron cita en el pabellón). Silla estropeada Las cosas terminaron de torcerse cuando a uno de los dos jugadores más destacados del equipo, el internacional español Lorenzo Envo, se le rompió su silla y, utilizando el argot automovilístico, tuvo que pasar por boxes. Mientras los mecánicos del club intentaban solucionar el problema en la cancha el resultado empezaba a ser casi imposible de remontar. Pero tras el descanso llegó una impresionante reacción del Amfiv, que incluso le llevó a tener posibilidades de soñar con la victoria, pero le faltó tiempo para culminar la remontada. Los italianos acusaron más que los vigueses la acumulación de partidos -cinco en 48 horas- y empezaron a cometer errores y faltas. Con el público volcado, los locales se crecieron. Llegaron a ponerse a tres puntos, pero las decisiones arbitrales tampoco ayudaron en ese momento. Con el pitido final se desató la emoción. La ilusión de estos deportistas es si cabe mayor que la de otros, ya que la pérdida de parte de su capacidad física se vería recompensada con un logro buscado a base de un enorme sacrificio. Ver el triunfo tan cerca desencadenó la frustración, pero este subcampeonato es en realidad todo un éxito para el club que preside Pablo Beiro, que hace cinco años peleaba en la categoría de plata del baloncesto en silla de ruedas nacional. Sólo los que han vivido desde dentro la transformación del club saben todo lo que ha costado convertirse en un grande. Conseguir fichajes de primer nivel cuesta tanto como en cualquier otro deporte, pero el Amfiv consiguió traer a Vigo a jugadores como el mencionado Envo, el internacional mexicano Mauro, el australiano Brett, sin olvidar que en la cantera también hay productos de calidad, como el internacional David Mouriz, un jugador nacido en el seno del club. El subcampeonato de ayer se une al de hace dos semanas en la Copa del Rey. Han sido dos finales perdidas, pero al fin y al cabo dos finales, a donde sólo llegan los mejores. El listón está muy alto y, como se suele decir, lo importante es participar, pero el Amfiv volverá a intentarlo. En Europa estarán seguro, porque marchan cuartos en la Liga.