El equipo escocés derrotó al Dundee United, donde ahora milita el delantero, y confía en mantener la categoría para ficharlo
16 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El gallego David Fernández protagoniza las últimas jornadas de la Liga escocesa. A falta de cuatro partidos, con el campeonato decantado para el Celtic, el Hearts y el Rangers del ferrolano Nacho Novo pugnan por la segunda plaza, que también dará acceso a la Liga de Campeones. En los últimos puestos, el Falkirk, el Dunfermline y el Livingston tratan de eludir el descenso. Este último es el que peor lo tiene. Colista, a seis puntos del Dunfermline, el Livingston vuelve a sonreír tras dos victorias consecutivas (frente al Inverness y al Dundee United) y una esperanza: el regreso de David Fernández. El delantero pasa sus peores días en el Dundee United, donde se incorporó el pasado verano. La llegada de un nuevo entrenador, Craig Brewster, supuso el comienzo del fin para el gallego, a quien esta temporada acumula siete goles en 28 partidos. El técnico, dispuesto a renovar por completo su plantilla, lo incluyó en la lista de traspasos, pero David, al que le quedan dos temporadas más de contrato, no se plantea abandonar Escocia, donde llegó hace seis años. Y el Livingston ya se apresuró a reclamarlo. «Fue muy importante para mí aprender el idioma -explicó en una reciente entrevista al diario británico The Times -; ahora tengo dos hijos y es mucho más fácil para ellos, porque son muy jóvenes. La principal razón por la que me quiero quedar aquí es que soy feliz y he hecho grandes amigos durante este tiempo, por lo que me resultaría muy difícil marcharme». El colmo del morbo llegó el pasado sábado, cuando el Dundee, con la permanencia ya asegurada, se enfrentó al Livingston. Una nueva derrota condenaría al cuadro amarillo al descenso, al tiempo que echaría por tierra su sueño de volver a fichar a David Fernández. Pero el Livingston ganó (3-1) y todo es posible. El gallego, lesionado, no jugó y tampoco acudió a ver a su equipo. «Después de lo que ha pasado, creo que fue mejor que no estuviese allí. No quiero hacer nada que pueda perjudicar al club. Lo que mis compañeros necesitan ahora es tranquilidad, no que la atención se desvíe a David Fernández, Paul Ritchie o Derek McInnes (los descartados por Brewster). Respeto al entrenador, él tiene sus ideas sobre el futuro del equipo, pero debo ser prudente», reconoció el jugador. David, que ahora tiene 30 años, explotó en el Deportivo de Toshack gracias a sus goles y a su endiablada velocidad en el regate. En A Coruña lo conocían como David Maradona , pero sucesivas cesiones al Sevilla y al Toledo en Segunda División terminaron por hastiarlo. En Escocia recuperó la ilusión. Asumió el reto que le planteó el antiguo futbolista del Barcelona, Steve Archibald, y fichó por el desconocido Airdrie, pero sus goles lo catapultaron al modesto Livingston, donde el gallego hizo historia. Campeón de Copa, tercero en la Liga y clasificado para la UEFA, los seguidores del Livingston acudían a los partidos con camisetas de la selección española y su nombre detrás. «Me costó acostumbrarme a tanta fama, pero el cariño siempre es bonito», recuerda el gallego, cuyo traspaso al Celtic en el 2002 dejó en las arcas del club un millón de libras. Pero el salto al histórico equipo de Glasgow terminó en fiasco. Varias lesiones y la falta de confianza de su entrenador se plasmaron en tres temporadas prácticamente en blanco. Con el gol de nuevo en las botas, David Fernández quiere recuperar la sonrisa. Y dónde mejor que en el Livingston.