Sólo cuatro meses después de haber sido despedido por el Real Madrid, Vanderlei Luxemburgo se proclama en Brasil campeón del torneo Paulista con el Santos
10 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El pasado 8 de diciembre, Vanderlei Luxemburgo se despedía así del Real Madrid: «Sigo convencido de que hubiera ganado la Liga». Menos de cuatro meses después, el equipo blanco tiene casi imposible conseguir el título, pero Luxemburgo no se equivocaba: él, no el Real Madrid, va a ganar una Liga, pero en Brasil y con el Santos. Luxe cumple su venganza. Tras su adiós, Vanderlei Luxemburgo tardó sólo trece días en reacomodarse en el Santos. Se encontró a un equipo mucho más debilitado que el que había dejado antes de irse a Madrid (entre otros, faltaba Robinho), pero él asumió el reto y preparó al grupo para el Campeonato Paulista. Después de 17 jornadas, y a sólo dos del final, el Sao Paulo y el Palmeiras han perdido toda opción tras el patinazo de ayer. Ganó a La Portuguesa El Santos cumplió. Necesitaba ganar a La Portuguesa y ganó (2-0). En cualquier caso, el equipo de Luxe hubiera tenido una nueva oportunidad el próximo domingo. Se da la circunstancia de que el Peixe, como se conoce al Santos, no lograba el título estatal desde hace 21 años, así que los medios de comunicación, los futbolistas y los ídolos se han apresurado a devolverle a Vanderlei Luxemburgo la mística de campeón que le acompañaba en su país antes de su experiencia en España. Pelé ha sido el último en echarle flores, muy en su estilo, eso sí: «La capacidad de Luxemburgo es inigualable. Lo admiro. Es el Pelé de los entrenadores». En su carrera por reinventarse, Vanderlei dejó el cuadrado mágico en Madrid e instauró el 3-5-2 en el Santos, un esquema táctico odiado en Brasil por ser recordado como aquel que utilizó, con muy pobre rendimiento, la selección de Sebastiao Lazaroni en el Mundial del 90. Pero Luxemburgo también ha podido con eso, y consiguió remedar al Dépor de Arsenio con un sistema al que sus jugadores le han respondido a la perfección. Esta vez, sin Robinho, Ricardinho o Elano. La estrella del Santos es él. En el campo y en sus declaraciones. Ya lo dijo él mismo al irse del Santiago Bernabéu: «No es que yo haya perdido, es que ellos no me dejaron ganar». Ahora lo hace, y en casa.