Lideró una carrera que fue interrumpida en cuatro ocasiones
02 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La estrechez de Albert Park no fue obstáculo para otro triunfo de Alonso, que ha prolongado a este año el ritmo ganador del 2005. Los elementos también se han aliado con el asturiano. Ningún accidente lo salpica, ninguna avería lo interrumpe, eso lo deja para el resto de pilotos. Por ejemplo a su compañero Fisichella, el mismo que en los entrenamientos del sábado frustró la pole position del español. Ayer lo compensó. Su Renault se quedó clavado y tuvo que comenzar la carrera en los boxes, con lo que Alonso arrancaba con una vía ancha para adelantar a Button, primero en la parrilla. El inglés sólo se resistió tres vueltas al ímpetu del ovetense, que lo superaba en la recta del circuito. Kimi Raikkonen, con un motor más evolucionado, no tardó en seguir la estela de Alonso, pero el Renault ganaba un generoso colchón. Por detrás, al pelotón le bastaba con sobrevivir a las salidas de pista y a las secuelas de accidentes. Michael Schumacher protagonizó uno de ellos en el ecuador de la carrera: él solo, sin mediación de terceros, destrozó su monoplaza al tomar más metros de los permitidos en uno de los pianos. Ferrari se quedaba sin representantes en la prueba previa a la carrera de Ímola. Mal presagio. Los pedazos rojos dilapidaron la ventaja de Alonso con la entrada del coche de seguridad, pero el asturiano nunca perdió la primera posición. El McLaren de Raikkonen no andaba tan fino como en las primeras vueltas, y Button seguía regalando posiciones. Así, el asturiano no vivió precisamente una carrera tensa. Pilotando el primero incluso se permitió jugar con sus rivales cada vez que se retiraba el coche de seguridad. En una ocasión colocó a un lento Midland entre él y sus perseguidores, lo que le permitió ganar una buena ventaja en sólo media vuelta. Los percances se multiplicaron y el coche de seguridad dio más vueltas que varios de los pilotos participantes. Fernando Alonso volvía a perder su ventaja (llegó a ser de quince segundos), pero el Renault se iba cuando y como quería. Sólo han transcurrido tres carreras y Fernando Alonso ya dobla en puntos a sus principales rivales, lleva más de un año como líder y sólo Raikkonen da tibios avisos de posible rival. Ferrari empieza a pensar en el 2007.