Reportaje | El Leche Río Breogán, que caía con estrepito en el descanso frente al Gran Canaria, reaccionó espoleado por su técnico hasta conseguir un triunfo fundamental para mantener la categoría
05 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.¿Cómo se le puede ganar al cuarto clasificado, un equipo que avasalla al rival, que llega con 20 puntos de ventaja al descanso, que anula todo lo previsto por los anfitriones durante la semana? La respuesta la tiene Moncho López, el técnico del Breogán, que fue capaz de variar la cara a sus jugadores, pisoteados por el Gran Canaria en una primera parte para olvidar en el partido del sábado. El Breogán, que entraba en los vestuarios cabizbajo, objeto incluso de mofa por una parte del público, nada tenía que ver con el que salió en la reanudación. Un cambio radical. Sonaba a quimera poder darle la vuelta a algo que estaba muerto, con los jugadores emblemáticos anulados por la mejor defensa de la Liga. «Tenemos que cambiar muchas cosas», decía el pívot Alfons Alzamora al descanso. «El problema está en nuestra defensa, aunque el porcentaje de tiro del Gran Canaria no es normal, pero aún hay tiempo para levantar esto». Los celestes no perdían la esperanza, aunque sí en el marcador, por 20 puntos, y debían encontrar una solución que sirviera, al menos, para no perder de forma honrosa ante un rival exultante. Extraviados, la antorcha que iluminara el camino tenía que estar en la caseta. Los lanzamientos de 6,25 de los canarios, que supusieron nada menos que 30 puntos en la primera mitad, estaban haciendo demasiado daño «Les dije que tenían que defender, que tenían que creer en sí mismos, en que era posible remontar», cuenta Moncho López. Debían salir a la cancha reafirmados en sus principios, confiados en su juego. «Estábamos jugando bien, pero sin ninguna intensidad, y ellos, que no podemos olvidar que son la mejor defensa de la Liga, habían impuesto su ritmo cansino y nos durmieron. Debíamos sacarlos de ahí», recuerda el técnico. Dicho y hecho Concretar las palabras en hechos suele ser algo complicado, pero hay ases en la manga que no todos esperan, como la aparición de Ostojic. «Yo confío en Djuro, porque si él está bien el Breogán juega bien». Y es que en los planes grancanarios no entraba un serbio exultante. «No se esperaban a Djuro, pero es que el esfuerzo que hicimos para pararles fue muy grande», admite López. Todo daba resultado, la cara era otra y los isleños desaparecían, perdidos en la marejada defensiva que desataba el Breogán. «Moncho nos dijo lo que teníamos que hacer, presionar sus líneas de pase, evitar que se sintieran a gusto. Pero ante todo, que fuéramos fieles a nosotros mismos, y pusiéramos toda la agresividad e intensidad de la que somos capaces», recuerda Marco Carraretto, al que el técnico alude como una de las claves de una remontada increíble e histórica. Para López, la segunda parte fue «tan buena, que no empaña la primera». Arenga Para arengar a la tropa celeste Moncho López y Javi Rodríguez, el base aún convaleciente de una operación de pubis, se apostaron pagar una cena si el equipo remontaba. Lo desvelaba Moncho Fernández, el segundo entrenador, y el resultado no pudo ser mejor. El Breogán tiene los deberes encauzados. «Hemos ganado los partidos que teníamos que ganar», recuerda Moncho López. Medio superados los problemas de lesiones, una vez ha podido hacer entrenamientos de calidad, el equipo vuelve por la senda de la primera vuelta, cuando cundía el optimismo y se tuteaba al todopoderoso Barça.