La prórroga impone su maldición

Marcos Pichel LUGO

DEPORTES

ÓSCAR CELA

El Leche Río perdió su tercer partido en el tiempo extra y Grant dejó tirado al equipo

31 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Hay días en que parece que el partido se juega más en las gradas que en el parqué. Y hay finales agónicos y tristes a los que parece abocado el Pazo. El juego brilló por su ausencia, y cuando, otra vez en una prórroga, parecía que el Breogán se iba a llevar la victoria, el Fórum se llevó en el último suspiro un partido que fue ganando la mayor parte del tiempo. Pintan negros nubarrones en el Pazo con la tercera derrota consecutiva. Ayer jugaban el Breogán y el Fórum, aunque a veces parecía un partido, ¿o un pulso? entre el público y Moncho López. Era día de coros. Primero fue Devin Davis el agasajado desde las butacas. Después era Alfonso Reyes. ¿Por qué? Por una tremenda bronca de Moncho López a un ¿pasota?, ¿hombre invisible? Un vergonzoso Grant en el banquillo que pilló de rebote al internacional cordobés. En medio del follón, varios partidos después, Reyes tuvo su oportunidad. Y en el Breogán, como siempre, un hombre por encima de todos los demás. Mickeal llevaba al descanso la mitad de los puntos del equipo. Además, cargaba a todos sus defensores de faltas. Sin hacer su partido más brillante, dejó claras sus credenciales de jugador determinante. Convertido en la única referencia clara en ataque de su equipo, también el único que se atrevía a tirar en un día en que, como sucedió en Menorca, los tiros de tres, esos que elogiaban los entrenadores rivales como uno de los fuertes del Breogán, se quedaron en la rueda de calentamiento. La defensa que los pucelanos pusieron en práctica, que pasaba de individual a diferentes variantes de la zona, tenía el efecto pretendido, y les permitía seguir con su ventaja. Claro, Radulovic, Hopkins, Corrales... estaban a lo suyo, a anotar jugada tras jugada. Hay jugadores que no están en forma. Las lesiones han sido crueles con Javi Rodríguez y Bogavac. Si a eso añadimos lo que le cuesta a los demás anotar, y que juega con uno menos, ya que Grant, uno de los llamado a grandes cosas cuando fue fichado, parece un alma en pena en el banquillo, al margen de lo que pasaba en la cancha y de sus compañeros, negándose incluso a jugar a una llamada de Moncho López, en una imagen vergonzosa que no tiene explicación... Los contratiempos parece insuperables. El cuento, un deja vu, presagiaba un final infeliz. Atentos todos al tercer capítulo, ese que marca siempre el devenir del Breogán. Y a la vuelta del descanso todo pintaba negro. El Fórum seguía aumentando sus réditos anotadores. La solución sólo podía venir de un ejercicio de casta, de intensidad, de defensa y efectividad en ataque. Fueron los jóvenes los que tomaron la iniciativa. Alzamora volvía a derrochar energías, inmenso en defensa. Urtasun, cumplió con creces en el papelón de suplir a Bogavac, y Sartorelli dirigió el juego, hasta el punto de que, apenas a cinco minutos del final conseguían remontar. Se anunciaba una nueva prórroga merced a dos tiros libres in extremis de Mickeal. Y en el tiempo añadido, el Breogán se hacía con una manija, que, otra vez con demasiado dolor, no supo aprovechar.