Fueron los mejores de un choque dominado siempre por los visitantes
04 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El Valencia obtuvo una clara victoria ante el Espanyol en Montjuic gracias a la inspiración de su frente de ataque y al acierto de Villa y Aimar, autores de dos de los tres goles de su equipo y protagonistas del juego incisivo y vertical del conjunto levantinista. El conjunto valenciano demostró tener más oficio que su rival, un Espanyol voluntarioso pero demasiado desacertado, y logró su tercera victoria consecutiva en el campeonato lo que le sirve para mirar muy de cerca los puestos de Liga de Campeones. Con un equipo bastante compensado, el Espanyol planteó el choque con ambición. En los primeros compases le jugó de igual a igual al Valencia: tuvo la pelota, la movió por ambas bandas, intentó verticales y volvió a aparecer Iván de la Peña para hacer de las suyas, balones verticales que buscaban la espalda de la zaga valencianista. Al cuarto de hora se adelantó el equipo de Quique Sánchez Flores, en un ejemplo perfecto de lo que fue el transcurso del partido: Vicente guardó el balón ante el acoso de Ito, lo abrió para Aimar a la banda izquierda, el argentino lo colgó al área y allí Angulo se aprovechó del rechace de Jarque para marcar. El gol encendió la luz del Valencia y apagó al Espanyol. El conjunto catalán le echó voluntad, siguió buscando a De la Peña como único salvador posible e incluso apareció por el área de Cañizares, pero Aimar, Villa y Vicente, tres internacionales absolutos, tiraron de repertorio y enloquecieron a la defensa españolista. A la media hora, el Valencia ya pudo sentenciar en un contragolpe clarísimo, pero hubo de esperar al minuto 43, cuando Villa aprovechó un rechace de Kameni tras tiro de Vicente para elevar el segundo tanto al electrónico de Montjuic. Teoría del contragolpe Al Espanyol no le quedó otra que buscar soluciones en el vestuario. Pero nada, el Valencia se replegó bien y se apuntó a la teoría del contragolpe con la seguridad que da saber cuanta con dos jugadores de garantías, Aimar y Villa. Ambos construyeron el 0-3, cuando se cumplía el cuarto de hora de la segunda parte. El asturiano, como una flecha, montó un contraataque perfecto y cuando ya encaraba a Kameni, cedió para Aimar. El argentino firmó el tercero y algunos aficionados de Montjuic prefirieron irse a casa. El partido estaba tan cuesta arriba que invitaba a dimitir, pero el Espanyol nunca perdió la fe. Poco se le pudo reprochar a los de Lotina, porque con el 0-3 en el marcador adelantaron líneas y demostraron una fe inquebrantable.En uno de sus impulsos, el equipo catalán logró darle un poco de emoción al partido, en un buen centro de Juanfran que Coro remató.