Tras la estela de David Cal

Mariluz Ferreiro REDACCIÓN

DEPORTES

ANDRÉS SOLLA

José Luis Bouza y Miguel Rodríguez Galbán son dos claros exponentes de la cantera gallega de canoístas. El campeón olímpico de Cangas es su gran referente

30 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

David Cal marca una época en el piragüismo español. Su oro olímpico ha situado los focos sobre la canoa gallega. José Luis Bouza (Kayak Tudense) y Miguel Rodríguez Galbán (Piragüismo Rianxo) trabajan en el Centro de Tecnificación Deportiva de Pontevedra para seguir la estela del campeón. Bouza comparte entrenamientos con Cal a las órdenes de Suso Morlán. El técnico destaca que su pupilo asume la disciplina con inusitada alegría: «Es increíble. Siempre está sonriendo, incluso cuando lo castigas. Nunca se rebota. Es una bendición que trabaje con nosotros». El campeón olímpico y Bouza se motivan mutuamente. «A David no le gana en los entrenamientos, pero le calienta la cara y eso ya son palabras mayores. Estoy convencido de que, en algún entrenamiento, de forma puntual, Bouza llegará a ganar», destaca Morlán. «Yo es que me pico con todo, hasta con la brisa que pasa a mi lado», reconoce Bouza. Palista y entrenador destacan que el problema es que en C-1, con Cal, tiene el camino internacional cerrado en categoría absoluta. Y en C-2 no encuentra pareja de baile. Es zurdo y necesita un diestro de su edad para formar un barco de futuro. «Habrá que seguir buscando en los clubes», dice Morlán. Miguel Rodríguez ha sido reconocido como mejor promesa por la federación gallega y como uno de los grandes jóvenes valores por la española. Ahora afronta su primer año como juvenil. Su entrenador, Celestino García, destaca sus condiciones físicas y su disposición para trabajar. «Es un poco reservado de cara a la gente que no tiene confianza con él», añade. ¿Cómo Cal? Puede ser. Pero, de momento, el canoísta del Tudense se toma las comparaciones de broma. «É moi pronto para iso». «Hay que quitarle presión al chaval», apunta su técnico. Para su entrenador, el objetivo es el Europeo. El palista prefiere dosificar sus metas: «Non pido tanto. Estar entre os mellores a nivel nacional, competir en regatas internacionais...». Para lograrlo, su agenda diaria se reduce a «estudiar, entrenar, estudar, comer, estudar e durmir». José Luis Bouza y Rodríguez Galbán llegaron al piragüismo a través de terceros y tras flirtear con otros deportes. Bouza jugó al fútbol, y practicó el atletismo, el balonmano y el ping-pong. Su hermana le contagió la fiebre del piragüismo. Miguel Rodríguez era un buen nadador, con medallas autonómicas, pero un amigo lo pescó para la disciplina que ahora practica. Los dos deportistas acabaron remando hacia el mismo lado: la canoa.