Juan Domínguez derrotó el año pasado en Barakaldo por la mínima al Pilotes Posada que entrena su hermano Quique, y ayer volvió a hacerlo «in extremis» en Vigo
09 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Los hermanos Domínguez Munáiz están acostumbrados a verse las caras en las pistas de balonmano. Juan (33 años) y Quique (35) coincidieron en el Teucro en sus inicios como jugadores en la temporada 90/91. Luego cada uno siguió caminos diferentes, pero continuaron encontrándose, esta vez para medir sus fuerzas en equipos contrarios, con Juan en el Atlético de Madrid, el Teka y el Bidasoa, y Quique en el Teucro y el Pilotes. Tras finalizar sus carreras como jugadores y convertirse en técnicos, el año pasado midieron en dos ocasiones sus fuerzas en División de Honor B al frente de sus respectivos equipos. La cosa quedó en tablas, ya que el Pilotes doblegó en casa cómodamente al Barakaldo por 28-20 y el equipo vasco venció en su feudo al Octavio por la mínima (29-28). En As Travesas Quique y Juan volvieron a verse ayer las caras en As Travesas y esta vez el pequeño deshizo el empate y hundió al mayor en la desesperación. El Pilotes dominó el marcador los sesenta minutos, llegó a acumular una ventaja de seis tantos en varias fases del encuentro y acabó perdiendo en el último segundo por 28-29, en la primera ocasión que el Barakaldo se ponía por delante. Juan, su hermano, explicó que a pesar de su enorme alegría por haber dado la vuelta al partido sobre la bocina y haberse llevado los puntos de Vigo, se sentía también a la vez un poco triste «porque Quique es mi hermano y sé perfectamente lo que siente un entrenador cuando le pasa algo así». Juan dice que el Pilotes es un gran equipo y desea que a final de Liga sea el conjunto que le acompañe en el ascenso a Asobal para poder celebrarlo en familia. Quique dijo antes del partido de ayer (al acabar se fue sin hacer declaraciones) que comparte ese mismo deseo. Juan explica que como jugador su hermano mayor era «muy técnico y muy caliente» (ayer demostró que este último rasgo tampoco lo ha perdido como entrenador). Como míster, dice que Quique «es amante de las defensas abiertas y del riesgo defensivo». Por último, Juan señala que las cualidades que más destaca de su hermano como persona son «la paciencia y la reflexión». Además del balonmano, el tenis es el otro deporte estrella de la familia Domínguez. Quique y Juan son los mayores de una saga de catorce hermanos, de los que cinco se dedican al balonmano (Edu, Íñigo y Pablo aún son jugadores). La afición les viene de su padre, que jugó en el Teucro en la División de Honor antes de que se crease la Liga Asobal. Otros hermanos y miembros de la familia se dedicaron al tenis. Entre ellos destaca Lourdes Domínguez.