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Es el segundo portero de la Liga que más veces ha tenido que intervenir, pero ha logrado mantener al Deportivo como el menos goleado por detrás del Santander
06 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Acaba de cumplir 35, pero los años no pasan por José Francisco Molina, en un gran momento de forma. Su intervención esta temporada ha sido decisiva en los momentos de mayor acoso de los rivales, especialmente fuera de casa, donde ha sido el mejor jugador del Deportivo. El guardameta sigue siendo un seguro de vida para la zaga blanquiazul, hasta el punto de que su pretendida solidez se sustenta en gran medida en los números del portero, magníficos un año más. Molina es el segundo guardameta de la Liga que más paradas ha realizado (25 intervenciones directas), sólo una menos que el españolista Kameni, que es quien lidera esa estadística. Y que sea el segundo de la Liga que más interviene llama la atención en un equipo que aspira a ser más rocoso que el de la temporada pasada y que, de hecho, ha encajado sólo cinco goles. Pero gran parte de ese mérito lo tiene el portero. Molina realiza una parada para su equipo cada 23 minutos. Es decir, que los rivales consiguen llegar hasta él con más facilidad de la deseada. Escoltan a Molina en esta lista Riesgo (Real Sociedad), Leo Franco (Atlético de Madrid) y Armando (Cádiz), todos con 23 intervenciones. Esto significa que los adversarios le están creando menos ocasiones de peligro a cualquier equipo que al Dépor, con la excepción del Espanyol. Por suerte para los intereses coruñeses, Molina está en plena forma. El valenciano es segundo en la clasificación del trofeo Zamora, que lidera Aouate, del Racing de Santander, con cuatro goles en seis partidos, uno menos que el portero del Dépor. Por detrás aparecen Palop, Casillas, Pinto... Es decir, que a pesar de ser el segundo guardameta que más se ve las caras con los delanteros rivales, Molina sostiene la meta del Dépor como la segunda menos goleada de la competición. A pesar de su buen papel en este arranque de la Liga, el guardameta aún se lamentaba ayer por el gol encajado ante el Osasuna. «Me hubiese gustado pararlo porque soy de los que piensan que todos los goles son parables. Siempre se puede hacer un poquito más de lo que se hace -matizó-. Piensas que si en vez de eso hubieras hecho lo otro... Pero a los porteros nos pasas esas cosas. La intención era pararlo, pero no fue así y lo que más fastidia es haber perdido el partido».