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El guardameta gallego del Elche volverá en los próximos días a los entrenamientos con su equipo después de superar, en poco más de un mes, un tumor en los testículos
05 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Sergio Aragoneses se ganó una nueva oportunidad. El gallego ha superado el cáncer de testículos que se le detectó a finales de agosto y se suma a los casos de otros jugadores ilustres, como el deportivista Molina, Burgos o el ex céltico Penev, que también vencieron por k.o. a la enfermedad más temida. El futbolista ya cuenta los días que le quedan antes de reincorporarse a los entrenamientos con su actual club, el Elche, de Segunda División. «Seguramente a finales de esta semana o a principios de la siguiente vuelva para allí», anuncia feliz. Todo comenzó en plena pretemporada, pocos días después de que el portero, que se había quedado libre tras terminar su vinculación con el Atlético de Madrid, rubricase un nuevo contrato. «Noté que tenía inflamado un testículo, pero hasta que los médicos me operaron no sabía qué me iban a encontrar», recuerda. Su madre, sus hermanas y su mujer se desplazaron a Alicante, donde pese a la incertidumbre se encontraron con un hombre tranquilo. «No lloré en ningún momento, estaba preocupado porque había un problema, pero teníamos que solucionarlo lo antes posible. Estaba convencido de que podía salir adelante», relata. Sólo revisiones La operación salió tan bien que el futbolista no necesitó ningún tipo de medicación posterior. Tampoco quimioterapia. «Me extirparon el tumor y todo quedó limpio, sólo me dijeron que debía hacer revisiones muy periódicas, controlarlo por si quedaba algún pequeño indicio, y nada más, a hacer vida normal; si hubiera necesitado seguir tratándome, entonces sí que me hubiera perdido toda la temporada», explica. Después de pasar por el quirófano, Sergio viajó a Tenerife. «Mi hijo también se tenía que operar de un problema menor en la cadera; además, allí vive la familia de mi mujer, mi suegra trabaja en un hospital, lo que me facilitó mucho las cosas... Hasta se desplazó mi madre», afirma. A partir de entonces, el apoyo de sus parientes y de sus amigos resultó vital en el éxito de Aragoneses. «Se preocuparon por mí muchos compañeros y ex compañeros, incluso gente con la que hacía mucho tiempo que no tenía contacto», admite sorprendido. Una llamada le tocó especialmente la fibra sensible. «Sé que a través de terceras personas Molina, el del Deportivo, me mandó su apoyo, incluso me dijeron que si le quería consultar cualquier duda, que no lo dudase en telefonear, pero nunca hablé personalmente con él porque no soy de los que le gusta dar la lata. Eso sí, se lo agradezco muchísimo», dice. La pesadilla sufrida ayudó a madurar a uno de los jugadores considerados más díscolos del fútbol profesional español. «Espero que esto me haga apreciar más lo que tengo y todo lo que no puedo perder, debo ser más crítico conmigo mismo», reconoce. Aragoneses, nacido hace 28 años en O Porriño, se formó en la cantera del Celta, con cuyo primer equipo llegó a participar en una pretemporada, pero despuntó bajo los palos del Pontevedra. Problemas Sus fenomenales condiciones como cancerbero no tardaron en llamar la atención y le abrieron las puertas de otros clubes más importantes: el Tenerife, el Atlético de Madrid y, ahora, el Elche. Pero su agitada vida fuera de los terrenos de juego -trufada de desplantes a entrenadores, apertura de expedientes disciplinarios y algún que otro escándalo nocturno- ha jugado en su contra. «No es que me arrepienta de mi anterior modo de ser, me considero una persona muy directa, que siempre dice las cosas a la cara, pero con lo que me ha pasado quizá deba ver a partir de ahora la vida de otra manera y meditar todo un poco más», dice. El propio Sergio Aragoneses, por el que el Atlético pagó en el 2003 al Tenerife 1,8 millones de euros y la opción de compra de Paunovic, reconoce que aún le queda por explotar definitivamente en la élite y tiene muy claro su objetivo. «Me quedan varios años por delante para regresar a la Primera División», señala, al tiempo que sólo encuentra elogios para su nuevo club, con el que espera cumplir su sueño. «El Elche se ha portado muy bien conmigo, ha respetado mi ficha y me ha apoyado al cien por cien en todo momento; ahora sólo espero corresponder a sus atenciones desde el campo, recuperándome lo antes posible y estando a disposición del entrenador», asegura. Eso sí, antes de volver a asaltar la máxima categoría quizá tenga oportunidad de cumplir otra de sus ilusiones como portero: vestir la camiseta de la selección gallega. «Sé que va a disputar su primer amistoso en diciembre, así que cuento con estar preparado para entonces, me gustaría defender la meta de Galicia», comenta.