Dos goles del ariete brasileño sellaron la clasificación verdiblanca
23 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El brasileño Ricardo Oliveira asumió el papel de héroe en Mónaco y metió al Betis en la Liga de Campeones en un día histórico para la entidad sevillana, a pesar de que su continuidad en la máxima competición continental estuvo en el aire hasta que el atacante sudamericano rubricó, de forma espectacular, su segundo tanto en el partido. La conquista de un hueco entre los grandes del fútbol europeo fue una dura empresa para el cuadro español, que estuvo a merced de su rival durante muchos minutos y a un sólo tanto de ser condenado a la Copa de la UEFA, un consuelo menor que ahora afrontará el Mónaco. Distante aparentemente de la responsabilidad histórica que aventuraba la cita, el Betis asumió la situación con tranquilidad. A expensas de la iniciativa de su rival. Pero sin descomponerse. No tuvo una salida en tromba el cuadro monegasco. Consciente de que el objetivo a cumplir estaba sólo a un tanto de distancia. Eso ayudó al cuadro sevillano, que tras digerir el susto dado por Adebayor a los diez minutos, resuelto por Doblas, rentabilizó, siete después, su primera aproximación. Tras el primer gol de Oliveira, la situación se puso de cara para el Betis. El Mónaco reaccionó a lo loco. Pero el desbarajuste descontroló, inexplicablemente, al cuadro español. El Betis perdió el rumbo. El descanso fue un respiro para el Betis. Aunque en la reanudación la dinámica no se alteró. Didier Deschamps adentró en el campo a Moulida. El primer balón que tocó fue a portería (2-1). Con todo el tiempo por delante situó al Betis al frente del abismo. La eliminación sevillana merodeó permanentemente por la zona bética. Hasta que Oliveira selló un gol imposible. Con una arrancada desde el centro del campo, pasando por alto las acometidas de cuatro defensas, rubricada con un tanto histórico que supuso una clasificación memorable.