La disputará ante Brasil tras ganar a México a penaltis
26 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Argentina jugará la final de la Copa de las Confederaciones, el próximo miércoles contra Brasil, tras imponerse a México por 6-5 en la tanda de penaltis, la única forma de desempatar una mala semifinal, en la que ambos conjuntos sufrieron una expulsión, marcaron un gol en la prórroga y se olvidaron de dar espectáculo. Habrá clásico, habrá revancha y la continuación de las mil historias inacabadas que siempre deja un Brasil-Argentina, porque la tanda de los penaltis así lo quiso y también el acierto del meta argentino Germán Lux, un joven suplente del River Plate, adivinó la intención del defensa Ricardo Osorio. Pero, hasta que ambos alcanzaron la tanda de penaltis hubo muy poco fútbol. Sobraron precauciones y faltó juego en un tedioso partido, en el que apenas hubo, no sólo ocasiones de gol, sino siquiera jugadas trenzadas y de cierta calidad. Ambos técnicos pensaron más en el rival y se resintió el espectáculo. El argentino Ricardo Lavolpe, entrenador de México, situó a Rafael Márquez como tapón de Román Riquelme, en una función por delante de la defensa parecida a la que desempeña en el Barcelona, y José Pekerman, seleccionador argentino, dio entrada a Gabriel Milito como inesperado volante de contención. México, con un único punta nato, Jared Borgetti, apenas enlazó con su ataque, mientras que, prácticamente inédito Riquelme y apagado Esteban Cambiasso, a Argentina le falló la zona de creación. El resultado fue las tablas fueron justas y los penaltis inevitables. Desde los 11 metros, Argentina estuvo más fina.