«¡Tomad lo que queráis, amigos, que esta copa la pago yo!», proclamó el neozelandés tras coronarse en Pinehurst.
21 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Michael Campbell sorprendió a todos con una inesperada victoria en el Abierto de Estados Unidos, segundo torneo de 'Grand Slam de la temporada'. Lo hizo 42 años después de que otro neozelandés famoso, y zurdo, Bob Charles, ganara otro 'Major': el Open Británico de 1963, en Royal Lytham & St. Annes. A la chita callando y sin que nadie se percatara de ello, este 'veterano guerrero maorí' -nacido en 1969, exhibe orgulloso los símbolos de sus orígenes- fue imponiendo su ley y con una calma exquisita, pese a los fieros ataques del 'Tigre', ganó el primer Grande de su carrera. «Me sentí como el intruso que vuela bajo el radar enemigo. Todos hablaban de la tercera victoria de Goosen en cinco años; de la posibilidad de Tiger de conseguir el Grand Slam; de Singh tratando de reconquistar el número 1 del mundo; de los 'Fab Five' y hasta de que Sergio García por fin iba a conquistar su primer Grande. Y yo, un viejo guerrero maorí, voy y los gano a todos. Es un sueño hecho realidad», comentó Campbell tras su proeza. El neozelandés, apodado «el Kiwi», es miembro del Tour europeo, ocupa el puesto 19 de la Orden de Mérito de este año y no gana un torneo desde 2003, cuando se impuso en el Open de Irlanda tras derrotar en un play-off a Thomas Björn y a Peter Hedblon. Sangre fría Juego no le falta a este golfista de 36 años, ni sangre fría tampoco, como demostró en la vuelta final del torneo disputado en el dificilísimo campo de Pinehurst nº 2. Fue el único jugador que no se dejó derrotar por el campo -terminó al par- y sólo los nervios le traicionaron en el putt corto que falló en el hoyo 18 y que le hubiera permitido acabar uno bajo par. No se dejó impresionar por Tiger, que venía acechando embocando tantos birdies como bogeys: si el del 16 dolió mucho por estar tan cerca del final, el que Tiger no podrá olvidar será el bogey del 17, tras fallar un putt corto, cortísimo, que le costó sin duda el torneo, y la posibilidad de conquistar el 'Grand Slam' en una temporada. Para Campbell, esta victoria supone un cambio radical en su vida. Además de sumar el cheque más importante de su carrera, 1.700.000 dólares, podrá jugar el Tour americano durante los próximo cinco años y el Open de Estados Unidos durante los siguientes 10 años. Nueva Zelanda ya tiene un nuevo héroe. Hasta ahora el mejor deportista del año había sigo Steve Williams, el 'caddie' de Tiger Woods. Campbell ocupará su lugar, sin duda, para el orgullo maorí. «Mi familia, mis amigos, mis compañero de golf, todos sé que estarán celebrando esta victoria por todo lo grande y se habrán tomado una copa a mi salud en nuestro bar favorito. ¡Tomad todo lo que queráis, amigos. Esta ronda la pago yo!», fue el mensaje que Campbell, emocionado, envió a sus colegas.