La efectividad del Málaga acaba con la ilusión del Sevilla

Juanjo Baena SEVILLA

DEPORTES

MARCELO DEL POZO

Los hispalenses pifiaron numerosas ocasiones ante Arnau

30 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El Málaga volvió a aguar la fiesta de un Sevilla que con su derrota desvaneció sus opciones de jugar la Liga de Campeones. La trascendencia de los puntos en litigio hizo que el conjunto hispalense jugase más apresurado, consciente de que sólo el triunfo le reforzaría sus posibilidades de estar en el cuarteto de la Liga de Campeones, ante un Málaga muy sereno y con una casi perfecta disposición sobre la cancha. Las ocasiones más claras estuvieron de parte del Sevilla, como las protagonizadas por el brasileño Julio Baptista, con llegada ante Arnau que desvió providencialmente. La réplica del Málaga la protagonizo Duda, en lanzamiento de una falta que obligó a Notario a desviar a córner. Volvió a tener Darío Silva la ocasión de marcar, tras contragolpe sevillista -tras cesión del brasileño Adriano-, pero ante Arnau mandó por encima del travesaño. El uruguayo y el brasileño Baptista, éste ya en el ocaso del primer periodo, pudieron dar la tranquilidad al Sevilla, pero sus ocasiones se fueron al limbo. Baptista, en el lanzamiento de una falta, dispuso de la primera ocasión clara en el segundo periodo, pero mandó el balón por encima del travesaño. El técnico Joaquín Caparrós se jugó la baza de dos nuevos atacantes: Makukula y Antoñito, y el Sevilla arreció en sus ataques ante Málaga que fue un yunque que soportó los acosos sevillistas. Sin acierto Perdonó mucho el Sevilla, como en ocasiones de Antoñito, de tacón, con despeje de Arnau, y otra del delantero del Polígono, que erró a dos metros de la portería de Arnau, mientras que no lo hizo así el Málaga, porque Duda, en lanzamiento de falta, puso grilletes a las ilusiones de los futbolistas del entrenador Caparrós. Tras unos minutos de desconcierto, el Sevilla sacó fuerzas de flaqueza para poner nuevamente cerco al marco malagueño, pero cada vez con menos convicción hasta el punto de que el segundo gol de los jugadores malagueños, obra del brasileño Fernando Baiano, llegó con toda la defensa del Sevilla desguarnecida en busca del gol.