Los mitos despiden a Armstrong

La Voz AGENCIAS | REDACCIÓN

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Merckx comprende al americano, Hinault dice que «ha empezado a sentir miedo» e Indurain cree que lo presionaron para ir al Tour

19 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Lance Armstrong le puso fecha a su adiós y el ciclismo mundial rumió ayer la decisión de su número uno. También los históricos. Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain, tres de los cuatro ciclistas que han ganado cinco rondas francesas, han vertido diferentes opiniones sobre la decisión del norteamericano. Merckx, amigo de Armstrong, mostró «comprensión y respeto» hacia el texano. «Seguir o detener su carrera, es siempre una decisión personal. Comprendo que mentalmente era un esfuerzo cada vez más difícil para él», explicó el Caníbal. «Quien supera un cáncer y vuelve con esa fuerza no es una persona normal, sino un gran campeón», añadió. El belga señaló que Armstrong también podía haber disputado clásicas en los próximos años, pero apuntó que quizás la presión de los medios y del público pesan cada vez más. Hinault afirmó que el estadounidense «ha empezado a sentir miedo a los 33 años». Además, para el francés la determinación del estadounidense tiene sus riesgos. «Si gana habrá acertado, pero si pierde se irá por la puerta chica» indicó. A su juicio, la retirada ideal es la que protagonizó él mismo: dedicar su última participación en el Tour a ayudar a un compañero a vencer (en su caso fue Greg Lemond). «Pero no creo que Armstrong tenga ningún compañero capaz de ganar, así que está obligado a ganar», agregó. Indurain considera que Armstrong sufrió presión por parte de su nuevo equipo, el Discovery Channel, para correr este año el Tour, porque cree que al americano «le hubiera gustado hacer otra cosa». El navarro observó dudas en el planteamiento de Armstrong a la hora de planificar la temporada. «Otros años lo tenía claro y este tuvo dudas. Es normal, porque ha cambiado de patrocinador. Él tenía otras ideas para esta temporada», dijo. Distintas versiones para un mismo adiós. Aunque, a la hora de juzgar al ciclista y no su retirada, el pelotón es unánime: admiración por un mito en activo.