Empate del Racing con una mezcla de fallos y aciertos

La Voz

DEPORTES

Reaccionó con entereza en Chapín tras un pésimo primer tiempo.

16 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El Doctor Racing y Míster Ferrol empató ayer un partido extraño, con alternativas, errores, genialidades y un punto que hace justicia. Tras un primer tiempo pésimo, Juan y José Veiga supieron lavar la cara de su equipo para igualar por dos veces la ventaja del Xerez. Para la intrahistoria queda el gol con el que Mario Bermejo se quedó solo en el liderato del pichichi de Segunda. Y para las videotecas creó Granon en un eslalom un extraordinario segundo tanto, después de recorrer medio hectómetro, dejar atrás un par de rivales, tumbar a Roteta con un quiebro con el cuerpo y burlar la salida de Tete con un toque sutil. Chapeau para el francés. Muy pocas de sus virtudes apuntó el Racing en su vuelta a Chapín. Irreconocible sobre todo en defensa, la primera parte fue un sinvivir. A cada rato, un sobresalto. Descoordinado con cesiones ingenuas, algunas pérdidas de balón en zonas peligrosas, bastantes apuros, más imprecisiones y demasiados nervios, que duraron prácticamente hasta el descanso. Pegajoso y apuradillo por sus tres últimas derrotas, el Xerez achuchó al inicio y se encontró con un Racing que, más que refozado por los resultados, parecía atenazado por una presión que no hay motivo para que sufra tras media liga extraordinaria. Así que el equipo de Paco Chaparro, mitad por su presión y mitad por el catálogo de regalos que se fue encontrando, no paró de incordiar a Bello Amigo, que en el mejor de los casos se veía obligado a hacer despejes a bocajarro. La mecha la encendió Lekic, un danés peleón, práctico y muy peligroso. A los diez minutos, controló un balón en la frontal del área con tiempo para acomodarlo en su pierna derecha y armar un tiro cruzado al que no pudo llegar Bello. Con el gol, los problemas crecieron para el Racing. Una ingenua cesión de Darmon dejó a Mena el pasillo para avanzar como quiso hasta que el portero desbarató su tiro. También una falta ensayada llevó la zozobra, cuando Roteta remató un centro de Mena. Y de cabeza llegó una ocasión que Del Pino envió alta. Un suplicio. De todo le pasaba a un Racing que parecía El Pupas. Con el marcador a favor, el Xerez se replegó algo y los ferrolanos sufrieron menos en la salida del balón, aunque seguían sin tener llegada. Mientras que el rival, casi sin querer, cuando pisaba campo contrario acababa creando peligro, como en un tiro y un remate de cabeza de Camuñas casi consecutivos. Más que nunca el descanso cambió la cara del Racing. Un centro de Carlos y una pifia de Tete con unas manos blandas sirvieron a Mario Bermejo un balón demasiado fácil para un delantero en estado de gracia. El gol del cántabro espoleó al equipo verde, que ya no se desenchufó más y jugaba con Cobas en lugar de Darmon. Aunque todavía tenía mucho trabajo por delante porque el partido se aceleró demasiado. Granon, Bermejo y Cobas estaban en casi todas las salsas. Y en una de sus mejores llegadas al contragolpe casi marca el asturiano. Cuando el Racing se hacía con el partido llegó el segundo golpe. En un contacto de Lekic con Bello Amigo dentro del área pequeña -que debió ser señalado como falta- nació un barullo fatídico que terminó con el balón enviado por Francis a la red. Pese al mazazo, el Racing recordaba ya al equipo serio que es esta temporada, lejos de las dudas del primer tiempo. Así que se rehízo gracias a otra de sus virtudes, un once equilibrado en el que varios jugadores pueden marcar. Bermejo, otra vez Bermejo, dejó un esférico muerto cerca del círculo central, y ahí surgió la figura de Granon. Agrandándose a cada paso, condujo bien el balón, dejó atrás a los jugadores del Xerez, se aprovechó del pasillo que le abrieron los desmarques de sus compañeros, usó el cuerpo para apartar a Roteta, el penúltimo escollo, y dejó sentado a Tete con un remate tan aparentemente fácil como genial. El gol hacía justicia. Aunque daba la sensación de que el Racing todavía podía más, también el Xerez Deportivo se revolvía con contragolpes peligrosos, la machacona presencia de Lekic y envíos a la desesperada. Pudo marcar Miguel Cobas al final del encuentro, pero después de todo lo que había sufrido antes, el punto supo de maravilla a un equipo ferrolano que sigue enchufado a la zona alta de Segunda División tras un buen resultado en el estadio de Chapín.