Estaba cantado, con tanta emergencia tan sólo una gesta deportiva podía salvar al Ourense del empuje del Alcorcón. Los rojillos pusieron todas las ganas del mundo y plantaron batalla a su manera pero mientras cada llegada de Asen era síntoma de peligro, las aproximaciones del colectivo de Milo brillaron por su ausencia. Una en cada tiempo. Por eso, con presión y empuje, el equipo amarillo acabó endosando la cuarta derrota consecutiva al Ourense. Todas iguales, por la mínima y sin capacidad de reacción. La defensa rojilla no tuvo la solidez acostumbrada. Los centrales de emergencia no estaban para florituras y tan sólo Dacosta anuló a Robert. La banda derecha puso voluntad y en la izquierda Manuel no apareció en sentido ofensivo hasta bien avanzado el partido. Por eso el encuentro, aunque carente de juego combinativo, se ciñó a un guión machacón desde principio a fin. El Alcorcón presionó en el centro y mandó balones al espacio en busca de Asen. El nuevo la armó por todos los lados. Primero avisando con un balón cruzado en la derecha, después con un disparo a bocajarro en la izquierda que permitió a José Juan inaugurar un recital que ayer no impidió la derrota.