La despedida del mito

Pedro J. Barreiros REDACCIÓN

DEPORTES

Una nueva generación de jugadores afronta el desafío de llenar el hueco que dejará tras más de una década el deportivista Fran, que se retirará en junio de la élite

06 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El 2005 no será un año cualquiera para el devenir del fútbol gallego. El anunciado adiós de Fran, el gran capitán del Deportivo, vuelve los focos hacia unos jugadores que se abren paso en los mejores equipos de la Primera y la Segunda División. Puede ser la temporada de Rubén González -que responde con éxito a la confianza que le brindan en el Albacete-, o de Changui; quizá la del mejor Quique Álvarez -un valladar de los objetivos del Villarreal-, la del regreso de Marcos Vales, o de la explosión de Dani Mallo. Será la campaña de los herederos de Fran, el referente de unos años en los que el fútbol gallego ha trascendido las fronteras de su autonomía y se ha destacado por copar los mejores proyectos de las canteras del Real Madrid y del Barcelona. El último protagonista fue el azulgrana Rubén Martínez Andrade. El meta de Coristanco debutó en la Primera División en la última jornada del 2004 con el partido soñado: victoria en un Camp Nou repleto. Pero los elogios no le impiden mantener los pies en el suelo y reconoce que su objetivo pasa por lograr los minutos que este inicio de campaña le ha quitado. «Para o 2005 non me poño ninguna meta, só quero seguir traballando día a día e poder disfrutar do fútbol ó máximo», dice. La recuperación del segundo meta del Barcelona, el también canterano Jorquera, podría llevar a Rubén a la titularidad en el filial, un horizonte que no considera menor. «Se se recupera Jorquera prefiro antes que quedar coma terceiro porteiro, baixar ao filial e poder xogar todos os domingos. Non me gusta ser suplente», admite. En el Madrid, el lateral derecho sigue llevando el nombre de Míchel Salgado. Una condición de indiscutible con la que sueñan Trashorras (que podría recalar en el Betis), Diego López y Borja. El ourensano, casi inédito esta temporada por culpa de las lesiones, explica que después de tanto tiempo apartado de los terrenos lo de año nuevo, vida nueva se convierte para él en algo más que una frase hecha. «Lo único que quiero es poder trabajar con el grupo con asiduidad -señala-; mi intención es entrenarme lo más duro posible para estar bien conmigo mismo y para sentirme más partícipe en el equipo», remarca. Una condición, la de jugar domingo tras domingo, con la que también sueña Nano. Habitual en la alineación del Atlético durante buena parte del 2004, confía en que el 2005 le depare nuevas alegrías y, sobre todo, la ansiada consolidación. Para ello, sigue confiando en que su insistencia convenza a Ferrando. «No contemplo marcharme para tener más minutos, quiero seguir trabajando... Tampoco la temporada pasada contaban de inicio conmigo y en la segunda vuelta jugué casi todos los partidos», sostiene. Una opción contraria a la de su ex compañero Sergio Aragoneses, quien regresa al Getafe, donde ya jugó en la histórica campaña de su ascenso a Primera. Tras sus problemas disciplinarios en el club rojiblanco, el fútbol le da una nueva oportunidad. Quizá también Capi pueda seguir contando con minutos en la Primera División en la defensa del Zaragoza. Y en el Mallorca Marcos Vales disfrute de la misma confianza con Cúper que la que mantenía con Benito Floro. Un año para conocer a los nuevos abanderados del fútbol gallego.