La enésima bronca del Valencia

F. Vaquero REDACCIÓN

DEPORTES

KAI FOSTERLING

El próximo martes la UEFA estudiará los incidentes protagonizados por los jugadores del equipo che en el tramo final del partido ante el Werder Bremen

09 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

De las numerosas formas de perder, el Valencia escogió la peor. Ahora todo son disculpas. Pero las imágenes que han recorrido toda Europa ya no pueden borrarse. El espíritu deportivo, el fair play que tanto proclama la UEFA, saltó por los aires en Mestalla el martes pasado. El equipo che cerró su participación en la presente Liga de Campeones con una tángana ante el Werder Bremen, con una contrarreloj de despropósitos, rabia e impotencia. La UEFA ha tomado nota y resolverá el expediente abierto el próximo martes, día en el que se pronunciará sobre el lanzamiento de objetos al campo, los conatos de pelea entre los jugadores, las provocaciones, y especialmente la actuación de Angulo con una entrada muy agresiva y su posterior salivazo a un jugador. Los hechos empañan más la imagen del club que el mal resultado. Nada nuevo sobre el césped. No es éste el primer capítulo de incidentes de jugadores valencianistas en competiciones continentales. El año pasado la bronca che se montó en el campo del Inter de Milán y Emre y Albelda fueron expulsados. Y en el encuentro ante el Gençlerbirligi turco se produjo una pelea entre Carboni y un rival. En la Liga española, la historia de roces del Valencia es interminable. El martes, Angulo fue el detonante de los incidentes, con una escalofriante entrada a Valdez en el minuto 90. El valencianista vio la tarjeta roja y su reacción fue escupir a un contrincante. A partir de ahí se desató una batalla en la que tuvieron especial protagonismo Vicente y David Navarro, pero a la que contribuyeron con empujones la mayoría de los componentes del once del Valencia. Por si fuera poco, tras el choque, Claudio Ranieri se encargó de avivar las brasas diciendo que ahora entendía por qué al colegiado, Anders Frisk, le abrieron la cabeza en el Olímpico de Roma. Al menos, en esta ocasión Ranieri y Angulo pidieron disculpas, aunque fueran interesadas, la directiva sólo ofreció explicaciones genéricas y versiones exculpatorias de lo sucedido. Juan Soler dijo que los hechos acontecidos el pasado martes son injustificables, pero su primera reacción fue acusar a los jugadores del Werder Bremen de prender la chispa que desembocó en los incidentes. «Hubo una provocación a la afición y a los jugadores», indicó después del encuentro. Ayer dijo que ya se han hecho las excusas pertinentes y que el club espera que no se vuelva a repetir esta situación. Con el arrepentimiento basta. De momento, no se ha establecido ningún tipo de sanción por parte de la entidad. El presidente prefiere que primero decida la UEFA para «obrar en consecuencia». No será él el que dé el primer paso en este sentido. ¿La conclusión? Que Soler castigará en función del perjuicio que le suponga al equipo el comportamiento de sus jugadores y entrenador en lugar de actuar por iniciativa propia para condenar lo ocurrido. Aseguró que se merecen la sanción que les pongan y que no presentará recurso. Poco tendría que alegar a favor de los suyos. Y toda Europa lo sabe desde el martes.