Alejandro Gómez, de 37 años, encuentra en su niño el principal estímulo para prolongar su carrera. El vigués, con el chaval en la línea de meta, se impuso en Sonseca
06 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?lejandro Gómez Cabral (Vigo, 1967) tiene una única razón para seguir corriendo y ganando. Una razón de tres añitos. Su hijo. Le acompañó el domingo pasado a Sonseca (Toledo) y el vigués, uno de los atletas gallegos más laureados, se llevó el triunfo. A sus 37 años y en plena recta final de su carrera, Alejandro se aferra a su hijo para seguir acrecentando su palmarés. Esta temporada comenzó tarde, una gripe que le tuvo dos semanas postrado en la cama le dejó corto de preparación, pero aún así ganó en el cross del Mazapán derrotando a Roberto Parra. Y eso que la historia comenzó con problemas. «Apenas pude calentar porque el niño no quería quedarse con nadie». De un tiempo a esta parte, Alejandro, separado, se lleva a su hijo siempre que puede a todas las competiciones. «A él -dice- le encanta viajar y verme competir. Tenemos muy buena química». Al final Alejandro convenció a su primogénito para que le esperase en la línea de meta, y aún frío se puso a correr. Se sintió cómodo en el inicio y decidió disputar la carrera. «Me veía capaz de ganar y aunque Parra estaba muy fuerte al final jugué mis bazas y pude romper la carrera». El premio no pudo ser mayor, después de mucho tiempo se reencontró con un triunfo en una prueba nacional -el primero de la temporada- y con su hijo como espectador de lujo. No tuvo ningún reparo en acompañarle en el podio. «Le gustó mucho verse ahí arriba, y se nota que disfruta viendo a su padre ganar». Disfrutando del ambiente Por ese lado dibuja su futuro inmediato Alejandro Gómez. Asegura que el chaval disfruta en el ambiente y que en estos momentos es lo único que le anima a seguir en el mundo del atletismo. «Siempre que puede viaja conmigo, se lo pasa muy bien y para mí es muy importante. Lo más importante en estos momentos». Por eso y en gran medida planifica sus citas competitivas teniendo en cuenta los días que puede compartir con su pequeño. Por el mismo motivo no se plantea que ésta sea su última temporada. «Con la edad que tengo, estoy más cerca del adiós que de continuar, pero no quiero planteármelo. Todo llegará y dependerá de muchas cosas, entre otras de que pueda salirme una buena oferta de trabajo». Con esto, asegura Gómez Cabral, no pretende invitar a su hijo a probar el mundo del atletismo. Se conforma con menos. «Quiero que lleve una vida sana y que disfrute del deporte, pero tampoco me obsesiona que pueda o no dedicarse al mundo del atletismo, eso es algo personal». Alejandro no puede olvidar todo lo que ha sufrido estos años para seguir ganando.