El bloque del Ourense se pasea ante el Las Palmas

La Voz LA VOZ | OURENSE

DEPORTES

Las individualidades canarias nunca pudieron hacerle frente.

21 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

El Ourense no entiende de bajas, de escenarios ni de rivales. En la peores circunstancias fue capaz de arrancar un triunfo concluyente en el Estadio de Gran Canaria. No sólo ganó al Las Palmas, sino que sacó a relucir todas sus miserias. Impuso su juego de bloque a la suma de individualidades que en estos momentos dirige David Amaral. El primer tiempo de los ourensanistas fue de manual. Se olvidaron de las bajas y de los miedos y buscaron a su rival arriba, a base de presión para robar en zonas de peligro. Y con el balón en los pies, ni un sólo patadón. Todo juego combinativo. Nadie hasta la fecha había osado jugarle a la Unión Deportiva con sus mismas armas. Tan grande debió ser la sorpresa, que el Ourense no tardó en golpear a su rival. A los cinco minutos Cabarcos falló una clara oportunidad, pero diez después llegó una jugada que marcaría el rumbo del partido. Anxo penetró en el área, a Cicovic no le quedó más remedio que derribarlo y el Las Palmas se quedó con un hombre menos y con un penalti en contra. David Pérez, como sucediera en Madrid, se mostró certero desde los once metros. Engañó por completo al joven Nauzet Pérez. En superioridad y con el marcador a favor el Ourense no se atrincheró. Mantuvo su presión y su juego combinativo -con Carlos apareciendo en su mejor versión- con una mínima modificación. Milo retrasó un poco más la línea defensiva al ver que el fuera de juego no existía para Las Palmas. Con este juego los rojillos se cansaron de entrar una y otra vez por las bandas. Anxo y David Pérez convirtieron sus carriles en sendas autopistas hacia la portería de Nauzet. En uno de sus servicios Cabarcos -que se movió mucho- pudo matar el partido, pero su chilena se encontró con un rival. Durante este primer tiempo las opciones grancanarias se redujeron a una penetración de Carmelo -el más incisivo de los suyos- que Pablo López desbarató en la misma línea de gol. Fue la primera llegada amarilla con más de media hora de juego cumplida. Algo similar sucedió poco antes del descanso cuando una vaselina de Anxo se encontró con David García antes de entrar en la portería. Irse con 0-1 al descanso parecía un mal menos para el desdibujado equipo canario. Amaral decidió apostar por David González en el segundo tiempo. Le dio al canterano el mando del partido y durante unos 20 minutos el Las Palmas creyó en la remontada. Fue el tiempo de tránsito entre otra ocasión muy clara de Cabarcos nada más regresar del vestuario y el gol de Currás que se encargaba de cerrar la contienda. Durante este tiempo los insulares tuvieron el balón, lo tocaron con criterio y hasta se dejaron ver en los dominios de un seguro José Juan. En cuestión de pocos minutos habían conseguido meter al Ourense en su cueva. Sin embargo este control de partido tampoco tuvo concreción en oportunidades de gol. Al contrario, cuando parecía que el partido estaba abierto los rojillos decidieron aprovechar una jugada de estrategia para marcar el segundo. David Pérez sirvió un balón a Currás y el mediocentro luchó con todo para golpear a la red. En realidad, aunque quedaba media hora, el partido acabó en ese instante. El gol pesó como una descomunal losa en los insulares, que fueron desapareciendo del campo al mismo ritmo que su público abandonaba el estadio. Durante este tiempo siempre estuvo mucho más cerca el tercero del Ourense que la entrada en partido del colectivo del cuestionado David Amaral. El Las Palmas sólo volvió al escenario en el arreón final. Casi con el partido finalizado David González creó peligro en el área pequeña y Alberto fue capaz de estrellar su cabezazo en el travesaño al saque del último córner. Un momento de emoción Fue la única emoción en un partido que resultó mucho más plácido de lo esperado. El Ourense volvió a superarse a sí mismo fuera de casa pese a viajar con lo justo. Demostró que el bloque está por encima de los nombres. De paso, otro valor más de la cantera pegó sus primeras carreras en Segunda B. En el grandioso estadio de Gran Canaria fue Castro, quien pese a salir en el descuento, todavía tuvo tiempo para llevarse una patada de Nauzet Alemán. El Fuerteventura, el domingo por la tarde, será el próximo escollo para un equipo que ya acumula siete jornadas sin perder, que ha ganado los últimos cuatro partidos de un modo consecutivo y que ha sumado 19 de los últimos 21 puntos en juego y que ya es segundo en la tabla. Impensable.