José Antonio González se une a las críticas de su novia, Maria Vasco, por la inminente vuelta al atletismo de Alberto García
12 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.De referencia del atletismo español a ignorado e incluso criticado. Alberto García, el mejor mediofondista español de todos los tiempos, fue sancionado con dos años de suspensión en la primavera del 2001 después de haber dado positivo por EPO. En este tiempo el madrileño ha desaparecido del mapa. Su carrera de medicina y el entrenamiento han sido su terapia contra el silencio. Sin embargo, dos hechos puntuales han devuelto a Alberto García al primer plano de la actualidad. Los dos desde la misma dirección. Primero fue la marchadora María Vasco, hace seis meses, en las páginas de Interviú . «Tiene lo que se merece», espetó la medalla de bronce en Sídney, para después, según el madrileño, disculparse: «María me llamó aquella noche para disculparse». Ahora ha sido su novio a través del diario As . «No debería volver tan pronto ya que no ha pagado suficientemente todo el daño que ha hecho al atletismo español. Nos ha engañado a todos los atletas españoles», apuntó José Antonio González, el campeón de España de 50 kilómetros marcha. Los dos parecen abanderar la cruzada contra el retorno del plusmarquista europeo de 3.000 y 5.000 metros prevista inicialmente para el 4 de junio en Sevilla. Su idea, si alguien no se lo impide, es volver por la puerta grande en el mundial del mes de agosto en Helsinki. José Antonio González sostiene que la sanción es insignificante para el daño que ha hecho. Propone diez años de sanción «porque se arriesgo e hizo trampas para asegurar su beneficio económico». El novio de Maria Vasco puso un ejemplo: «Si un empleado de la Caixa roba en su oficina 60.000 euros y lo pillan, en dos años no le dejan volver a su trabajo». Alberto García parece curado de críticas. Ha optado por el camino de la indeferencia. Ve en la arenga de Martínez un deseo de buscar el titular y apela a la libertad de expresión para minimizar el asunto: «Vivimos en un país libre y cada cual puede opinar lo que quiera. A mí no me afecta». En teoría sólo le importan sus examenes de febrero -su ilusión es montar una clínica de fisioterapia- y llegar en las mejores condiciones a su reencuentro con la competición. Hay quien dice, alguno de sus amigos, que volverá mejor que nunca y que asombrará en Finlandia.