Solari marcó los dos tantos de su equipo en lanzamientos de falta
11 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Dos magistrales lanzamientos de falta de Solari, uno directo en los últimos compases del primer tiempo, y otro indirecto en el instante final de la prórroga, condujeron al Real Madrid a octavos de final de la Copa del Rey. Los de García Remón, que acabaron plagados de chavales ya que a los cambios habituales en este torneo hay que sumar la lesión de Morientes, sufrieron sobremanera para dejar en la cuneta a un Tenerife que fue mejor durante más de una hora pero careció de remate. El primer período se disputó a un ritmo endiablado. El Tenerife presionó fuerte a los blancos, jugó con agresividad y cada vez que robó trató de salir con gran velocidad al contragolpe. En el Real Madrid, la consigna era no arrugarse, buscar la mayor posesión de balón posible y tratar de aprovechar la velocidad de Owen y el instinto goleador de Morientes. Cuando unos y otros parecían pensar más en el descanso, en apenas cuatro minutos se produjeron tres jugadas clave: Morientes falló un penalti, Cristo Marrero marcó para los locales al desviar un disparo de Fagiani y el Madrid empató merced a un prodigioso golpe franco ejecutado por Solari. Con los justos La situación volvió a complicarse para los merengues en la reanudación, ya que en el arranque tuvieron que retirarse Borja y Morientes con sus tobillos lastimados. García Remón necesitó recurrir a dos canteranos, De la Red y Soldado, y en el Madrid saltaron las alarmas porque en ese momento ya eran sólo siete los integrantes con ficha del primer equipo en el once, el mínimo permitido en el reglamento de la competición. Otro contratiempo de algún jugador de la primera plantilla, y el Madrid se hubiera quedado con diez, salvo ingreso de Iker Casillas. El caso es que el ritmo bajó en la segunda mitad, donde el Tenerife pasó a dominar más, aunque sin mordiente. De hecho, en un par de contragolpes, la posibilidades más claras las firmaron Soldado, cuyo remate acrobático lo salvó Kelemen, y Solari, tras una jugada de Juanfran. El dominio local se acentuó en la prórroga, donde Raúl Martín y Limones fueron dos puñales a los que quizá sobraron excesivos regates. Cuando los penaltis parecían irremediables, Solari volvió a marcar las diferencias.